Homilía del Domingo 24 del Tiempo Ordinario, Año B
Septembre 17, 2006
Padre William Holtzinger

 
 
Imagínense que fuéramos a tomar un examen aquí en la Misa.  Este examen es solamente de tres preguntas. 
 
Primera pregunta: ¿Quién dice la Iglesia que Jesús es? Algunos de ustedes podrán responder que el es el Salvador, el Mesías, el Cristo, o el Hijo de Dios.  Y, yo les digo que todas estas respuestas están muy bien.  Que todas están correctas. 
  
Segunda pregunta: ¿Para ustedes, quien es Jesús?  Ahora, esto es ya más personal.  Pero antes de respondan a esta pregunta, escuchen la pregunta numero tres.
 
Pregunta tres: ¿Cómo sus acciones demuestran, revelan o comprueban la respuesta de la pregunta numero dos? 
 
Como ustedes pueden ver, muchos de nosotros decimos que Jesús es muy importante en nuestras vidas, ¿pero acaso nuestro comportamiento demuestra eso a las personas que están alrededor de nosotros?
 
Puede que algunos de nosotros protesten y digan Padre Bill, mi fe es una cosa personal.  Eso es algo entre Dios y yo.  Bueno, eso es maravilloso.  Nuestra fe, ultimadamente es muy personal.  Pero si eso es todo lo que es, entonces ustedes son las personas de las que el apóstol Santiago les estaba escribiendo. 
 
Entonces si el mundo tiene que  saber la verdad, entonces no hay mejor prueba que VIVIR la vida.