Homilía: Pentecostés

“Ven Espíritu Santo”
Padre William Holtzinger

June 4, 2006

 

Hoy celebramos la fiesta de Pentecostés.  Es una de las solemnidades más grandes en nuestro año litúrgico.  Esta celebración es la celebración del nacimiento de la Iglesia.  Es la celebración del lugar especial donde el Espíritu Santo se quedo con nosotros en los primeros días de la Iglesia.  Todavía somos esa misma comunidad porque todavía tenemos personas que increíblemente son santos.  Todavía somos esa comunidad porque todavía somos personas llenas de pecado con la necesidad de reconciliación.  Todavía somos esa misma comunidad porque todavía tenemos la presencia del Espíritu Santo en nuestra comunidad.  Todavía somos esa misma comunidad porque todavía muchos tenemos el problema de creer ya que vivimos en un mundo incrédulo.  Todavía somos esa misma comunidad porque todavía tenemos la misión de llevar la Buena Nueva de Jesucristo al mundo.  Todavía somos esa misma comunidad porque muchos de nosotros tenemos miedo de vivir nuestra misión.  Todavía somos esa misma comunidad porque muchos de nosotros somos pobres y muchos somos ricos.  Todavía somos esa misma comunidad porque se nos ha dado la promesa del Espíritu Santo.  Así es.  Todavía somos esa misma comunidad, (2000) dos mil años mas tarde.  Y como a esa misma comunidad, se nos han regalado dones y frutos del Espíritu Santo.  Así que, ¿Cuál es el don o el fruto que se les ha regalado a ustedes?  ¿Usan ustedes ese don o ese fruto?  Algunas veces somos muy tímidos o tenemos miedo y no expresamos nuestros dones.  Así que, yo creo que debemos de orar por ellos hoy.  Así que, yo los invito que oren en voz alta o en el silencio de sus corazones.

 

Por favor, repitan después de mí.

 

Ven Espíritu Santo. 

Ven y entra en nuestro corazón. 

Abre nuestra mente.

Permite que yo te conozca más claramente.

Ven Espíritu Santo y renuévame

Aumenta me fe

Desvanece mis dudas

Enciende mi pasión

Renueva mis pensamientos

Renueva mi comportamiento

Desvanece mi orgullo

Regálame nueva humildad

Ayúdame a ponerte siempre primer lugar

Enseña mi corazón a amar como tú amas

Ven Espíritu Santo, enciende mi corazón con el fuego de tu amor

Dame nueva paz en mi corazón

Ayúdame a que mi corazón vea las necesidades de otros

Ayúdame a enfocarme en las cosas que son más importantes

Agudamente a no estar siempre tan ocupado

Ayúdame a enfocarme

Ayúdame a tomar las cosas con calma

Enciende un espíritu de servicio en mí

Cambia mi tristeza en gozo

Transforma mi dolor en tu gloria

Ven Espíritu Santo.  Ven, entra en mí corazón.

Ven y renueva mi vida.  Amén.