Homilía del Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario, Año B
En el Evangelio de hoy
donde el paralítico es sanado, ¿con quien se relacionan ustedes? ¿Pudiera ser
que ustedes fueran algunas de las personas que habían escuchado de Jesús y
estaban paradas junto a la puerta, desesperadas para ver a Jesús? ¿Podría ser
que ustedes tenían la esperanza de que Jesús hiciera un milagro para ustedes?
Si ustedes no se conectan con una de las personas que estaban presentes en ese
momento, ¿entonces quien se conectará?
Puede ser que se
conecten con uno de los hombres que trajeron al paralítico. A lo mejor ustedes
eran uno de los amigos del paralítico y habían escuchado sobre los poderes
maravillosos que tenia Jesús para curar. Podría ser que ustedes mismos ya
habían visto cuando Jesús curó al leproso. A lo mejor, ustedes habían estado
siguiendo a Jesús por algún tiempo y convencieron a sus tres amigos a que les
ayudaran a traer a su amigo paralítico para que fuera sanado y sus pecados
fueran perdonados. Ah, y otra cosa, ¿han notado que el hombre paralítico no
dice nada, ni tampoco demuestra tener fe? Esto es muy interesante. ¿Quiénes
eran los que tenían fe? Los cuatro hombres que trajeron al paralítico.
A lo mejor, ustedes se
conectan con el paralítico. ¿Oh, acaso era uno de ustedes el que estaba en la
camilla pidiendo comida y ayuda día tras día? ¿Acaso el pecado se ha adueñado
de sus corazones que se han paralizado y para pedir perdón? ¿Piensan que sus
pecados son muy grandes, muy profundos o muy serios para que sean perdonados?
¿Y que a un que sus pecados pudieran ser perdonados, ustedes mismo no dejan de
pensar en ellos porque ustedes mismos no se pueden perdonar?
Puede ser que si ustedes
no se pudieron conectar con ninguno de estas personas del Evangelio, tampoco se
pueden conectar con Jesús mismo. ¿Han sido ustedes el instrumento sanador en la
vida de alguien? ¿Han tenido ustedes la oportunidad de perdonar a alguien que
los ofendió? ¿O son ustedes los que necesitan pedirle perdón a alguien más?
Como cristianos bautizados, Dios los puede usar para tocar a otros y ayudarlos a
sanar.
La siguiente semana
vamos a tomar algo de tiempo para ofrecer nuestro dinero para Campaña Católica
del Arzobispo. A través de esta campaña, muchas parroquias y a otros
ministerios de toda la arquidiócesis se les dará la oportunidad de tocar y sanar
gente. Aquí en San Antonio hemos recibido ($ 10,000) diez mil dólares para
ayudar al ministerio hispano. Adicionalmente, también recibimos ($ 3,000) tres
mil dólares para ayudar a nuestro Newman Club, donde se reúnen jóvenes que
asisten a la universidad de aquí de Forest Grove. Su ayuda financiera y su
participación es muy necesitada para este compromiso tan importante.
Cuando recuerden la
lectura del Evangelio de hoy, puede ser que ustedes se conecten con algunos de
los Fariseos que no creyeron en Jesús ni siquiera cuando hizo todos sus
milagros. Como ustedes saben, algunas de las personas no creen que el dinero
que se colecta de la Campaña del Arzobispo va a ir a todos los ministerios que
se nos informan que va ir, si no que se va ir para los abogados que están
trabajando con lo de la banca rota. Yo les aseguro que lo que ustedes aporten
regresara a nosotros y también a ayudara a otras parroquias que tienen mas
serios problemas y que es mas difícil ayudar. ¿Están ustedes dispuestos a
ayudar? El siguiente domingo Sr. Juana y yo los ayudaremos paso a paso para
colectar sus promesas de ayudar a los más necesitados a través de la Campaña
Católica del Arzobispo. A lo mejor algunos de ustedes ya recibieron la petición
en el correo. Ustedes los pueden mandar o pueden llenar sus tarjetas aquí el
siguiente domingo.
Hoy cuando ustedes
reciban a Cristo en la Eucaristía, escuchen su invitación de ayudar a sus
semejantes. Permitan que él les transforme sus corazones en corazones tiernos.
Permitan que él los sane. Permitan que él llene sus corazones para que ustedes
puedan ser Cristos para otras personas. Porque es a través de este regalo que
ustedes pueden ser testigos del poder sanador de Cristo.