Homilía del Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario, Año B 

by Fr. William Holtzinger
Feb 19, 2006

 

 

En el Evangelio de hoy donde el paralítico es sanado, ¿con quien se relacionan ustedes?  ¿Pudiera ser que ustedes fueran algunas de las personas que habían escuchado de Jesús y estaban paradas junto a la puerta, desesperadas para ver a Jesús?  ¿Podría ser que ustedes tenían la esperanza de que Jesús hiciera un milagro para ustedes?  Si ustedes no se conectan con una  de las personas que estaban presentes en ese momento, ¿entonces quien se conectará? 

 

Puede ser que se conecten con uno de los hombres que trajeron al paralítico.  A lo mejor ustedes eran uno de los amigos del paralítico y habían escuchado sobre los poderes maravillosos que tenia Jesús para curar.  Podría ser que ustedes mismos ya habían visto cuando Jesús curó al leproso.  A lo mejor, ustedes habían estado siguiendo a Jesús por algún tiempo y convencieron a sus tres amigos a que les ayudaran a traer a su amigo paralítico para que fuera sanado y sus pecados fueran perdonados.  Ah,  y otra cosa, ¿han notado que el hombre paralítico no dice nada, ni tampoco demuestra tener fe?  Esto es muy interesante.  ¿Quiénes eran los que tenían fe?  Los cuatro hombres que trajeron al paralítico. 

 

A lo mejor, ustedes se conectan con el paralítico.  ¿Oh, acaso era uno de ustedes el que estaba en la camilla pidiendo comida y ayuda día tras día?  ¿Acaso el pecado se ha adueñado de sus corazones que se han paralizado y para pedir perdón?  ¿Piensan que sus pecados son muy grandes, muy profundos o muy serios para que sean perdonados?  ¿Y que a un que sus pecados pudieran  ser perdonados, ustedes mismo no dejan de pensar en ellos porque ustedes mismos no se pueden perdonar? 

 

Puede ser que si ustedes no se pudieron conectar con ninguno de estas personas del Evangelio, tampoco se pueden conectar con Jesús mismo.  ¿Han sido ustedes el instrumento sanador en la vida de alguien?  ¿Han tenido ustedes la oportunidad de perdonar a alguien que los ofendió?  ¿O son ustedes los que necesitan pedirle perdón a alguien más?  Como cristianos bautizados, Dios los puede usar para tocar a otros y ayudarlos a sanar. 

 

La siguiente semana vamos a tomar algo de tiempo para ofrecer nuestro dinero para Campaña Católica del Arzobispo.  A través de esta campaña, muchas parroquias y a otros ministerios de toda la arquidiócesis se les dará la oportunidad de tocar y sanar gente.  Aquí en San Antonio hemos recibido ($ 10,000) diez mil dólares para ayudar al ministerio hispano. Adicionalmente, también recibimos ($ 3,000) tres mil dólares para ayudar a nuestro Newman Club, donde se reúnen jóvenes que asisten a la universidad de aquí de Forest Grove.  Su ayuda financiera y su participación es muy necesitada para este compromiso tan importante. 

Cuando recuerden la lectura del Evangelio de hoy, puede ser que ustedes se conecten con algunos de los Fariseos que no creyeron en Jesús ni siquiera cuando hizo todos sus milagros.  Como ustedes saben, algunas de las personas no creen que el dinero que se colecta de la Campaña del Arzobispo va a ir a todos los ministerios que se nos informan que va  ir, si no que se va  ir para los abogados que están trabajando con lo de la banca rota.  Yo les aseguro que lo que ustedes aporten regresara a nosotros y también a ayudara a otras parroquias que tienen mas serios problemas y que es mas difícil ayudar.  ¿Están ustedes dispuestos a ayudar?  El siguiente domingo Sr. Juana y yo los ayudaremos paso a paso para colectar sus promesas de ayudar a los más necesitados a través de la Campaña Católica del Arzobispo.  A lo mejor algunos de ustedes ya recibieron la petición en el correo.  Ustedes los pueden mandar o pueden llenar sus tarjetas aquí el siguiente domingo. 

 

Hoy cuando ustedes reciban a Cristo en la Eucaristía, escuchen su invitación de ayudar a sus semejantes.  Permitan que él les transforme sus corazones en corazones tiernos.  Permitan que él los sane.  Permitan que él llene sus corazones para que ustedes puedan ser Cristos para otras personas.  Porque es a través de este regalo que ustedes pueden ser testigos del poder sanador de Cristo.