Homilía del Domingo Veintisiete del T. O.
“Atiendan la Viña de Su Familia”
Oct. 2, 2005
de Padre William Holtzinger
Pareciera que las historias de las Santas
Escrituras no tuvieran relación ninguna con nosotros. ¿Cuantos de nosotros
somos dueños de un viñedo, o vivimos en Israel? Bueno, estas conexiones
literariamente, no existen en nuestra vida personal, pero su significado,
claro si que existe. En muchas formas la Iglesia y nuestra familia son
nuestro viña. En muchas formas nuestros niños son nuestro fruto.
No les puedo decir cuantas veces papás me han
contado como es que sus hijos rechazan su fe o sus valores familiares.
Ellos crecieron como Católicos, pero algo faltó. Así, como Isaías se
lamenta en la primera lectura, así también puedo escuchar a los papás
diciendo, “¿Qué mas tenía yo que hacer por mis hijos que no hice?” Es como
si ellos hubieran plantado un viñedo fértil en donde sus hijos hubieran
podido madurar, pero en ves de eso se convirtieron en frutos salvajes y
amargos. ¿Qué pasó?
Me gustaría decir que muchas cosas han pasado.
Pero, me gustaría reflexionar solo en una y esa envuelve la formación en la
fe de nuestros niños, adolescentes y adultos. Hemos empezado el proceso en
el que el campo de nuestra parroquia ha estado preparando para la plantación
de un nuevo viñedo. Estamos listos para empezar el nuevo año y una vez mas
plantar las nuevas uvas de fe.
Como quiera, esto no es nada nuevo para
nosotros. Hemos estado haciendo esto por muchos años. Si, pero también
hemos estado recogiendo demasiadas uvas agrias. El Evangelio nos recuerda
que Dios ha hecho mucho por nosotros, de hecho él repetidamente nos ha
mandado sus mensajeros, sus profetas y hasta mandó a su propio Hijo. Y,
hasta después de la muerte, Su Hijo, quien fue asesinado injustamente,
todavía nos invita hoy.
Ahora, yo no creo que ustedes y yo hayamos
rechazado a nuestro Salvador,
concientemente. Pero, a lo mejor alguno de
nosotros ni siquiera lo ha aceptado. A lo mejor algunos de nosotros nunca
ha repetido estas palabras que: Jesús es nuestros Señor y Salvador. A lo
mejor estamos muy concientes de nunca decir el nombre de Jesús en nuestras
conversaciones. En la cultura Anglo, yo me pregunto porque es que ninguno
de nuestros niños es nombrado con el nombre de Jesús. Yo no se, pero yo me
pregunto si será porque nos avergonzamos tanto hasta para declarar eso. En
la cultura Hispana, esto no es un problema. Yo pienso que eso es un gran
regalo que ustedes comparten con nuestra cultura. Que bueno, y adelante.
Hemos estado trabajando mucho para planear
para este nuevo año. Nuestros empleados, en verdad quieren trabajar en la
viña de nuestra parroquia. Pero la pregunta que yo tengo para ustedes es
esta: ¿Están ustedes dispuestos a ser parte de este viñedo? ¿O van a dejar
que otro año pase sin ayudar a sus hijos a que se envuelvan en la educación
religiosa, o en los programas de los jóvenes? ¿Ustedes mismos, están
dispuestos a envolverse en esta viña? Tenemos varias oportunidades en
nuestra parroquia. Muchos son en Español y muchos son en Ingles. Hoy yo
los desafío a que piensen en cuales son las cosas en las que ustedes se
mantienen tan ocupados. Qué es lo que les quita el tiempo después de
trabajar para vivir. Si no es Jesucristo, entonces hoy ustedes están siendo
llamados a cambiar. Si, yo se que es difícil. Pero, si ustedes no le
permiten a Jesús que cuide de sus viñedos, entonces ustedes también se
convertirán en otro racimo de uvas amargas. ¿Y saben que? Ya tenemos
demasiadas uvas amargas.
Si ustedes son padres, entonces ustedes
tienen la responsabilidad de cumplir la promesa que ustedes hicieron a sus
hijos cuando los trajeron a bautizar. Por si no la recuerdan, esto es lo
que ustedes prometieron: que ustedes los iban a educar en la fe Católica,
que ustedes les iban a enseñar sobre como Jesucristo nos llama a vivir. Esa
responsabilidad no termina cuando las situaciones se vuelven difíciles, o
cuando los deportes u otras cosas son más atractivas. De hecho, como nunca
antes, nuestra cultura esta preparando a nuestros niños, a nuestros padres,
y a nuestros entrenadores a distorsionar las cosas que son mas importantes.
No se dejen engañar. No permitan que el fruto de sus vidas, sus propios
hijos sean llevados en las ocupaciones del mundo, en el consumismo, y en la
entretención que los desvía de Jesucristo. Recuerden las palabras de San
Pablo:
“Aprecien todo lo que es verdadero y noble,
lo que es justo y puro
lo que es amable y honroso
lo que es virtud y merezca elogio”.
Piensen sobre todas estas cosas.
La escuela y los deportes son maravillosos,
con la esperanza de que ayuden a sus hijos a madurar y a ser adultos
productivos. Pero, ¿Qué es más verdadero, honorable, justo, puro, hermoso,
amable, honroso, virtuoso, y que merezca elogio que nuestro Señor Jesucristo?
Así que las preguntas que tengo para ustedes son estas: ¿Están ustedes
planeando ayudar a educar a sus hijos a través de los programas de nuestra
parroquia? ¿Están ustedes planeando participar en la formación de fe para
adultos? Inevitablemente, sus hijos les preguntaran sobre su fe. ¿Están
listos para responder? ¿Pueden ustedes compartir la importancia que tiene
Jesucristo en su vida personal? Si no pueden, ya no hay más tiempo que
perder. Háganlo ahora. Envuélvanse en ayudar en educarse ustedes mismos,
en crecer en sabiduría y conocer su fe, así ustedes podrán mostrarle a sus
hijos con palabra y con ejemplo.
Con todos nosotros unidos haciendo todo lo
que hemos aprendido, recibido y escuchado de nuestros Señor Jesucristo,
entonces el Dios de la Paz estará con nosotros. Entonces la viña de nuestra
parroquia y nuestra familia madurara y estará lista para la cosecha. Así
que, decídanse a ser parte de esta viña y de la cosecha.