Homilía del Domingo Veintiséis del T. O. Año, A
“Un Cristiano es Alguien Con Integridad”
Padre William Holtzinger
September 25, 2005

 La historia del Evangelio nos muestra dos hijos, de los cuales ninguno de los dos hizo lo que dijeron que iban a hacer.  Uno dijo, “no” y desconoció la autoridad del padre al decirle que no.  El otro le dijo a su padre lo que su padre quería escuchar.  Pero como quiera, el primero cambio su decisión.  Yo me pregunto, ¿Qué sería lo que le hizo cambiar de decisión?

 ¿Alguna ves han sido ustedes victimas de promesas no cumplidas?  Oh, ¿Han sido ustedes los que han hecho promesas que no han cumplido?  La segunda lectura de los Filipenses nos desafía a que tengamos la actitud de Cristo, que nos humillemos, que dependamos de Cristo, y que seamos obedientes a nuestro Dios.  Pero, cuando no cumplimos nuestras promesas, de seguro que no estamos siendo personas de integridad.  De seguro que no somos buenos modelos de lo que es ser Cristiano.  El Evangelio también nos muestra eso.  Jesús mismo desafió a los lideres de esos días, no solo a enseñar la verdad, si no que también a vivir la verdad. 

 Ha habido muchas veces cuando yo he pedido a algunos de ustedes que ayuden en algo, y la respuesta, en mi cara, ha sido ‘si, claro que podemos ayudar’, pero, cuando el día se llega, ¿Dónde esta la ayuda?  ¿Será que les da vergüenza decir que no cuando yo les pido ayuda?  ¿Será que en verdad quieren echarle mentiras al sacerdote?  ¿Acaso, su integridad es tan pequeña que en verdad no pueden cumplir las promesas que hacen?  Puede ser que tengan un autoestima muy baja, que les es muy difícil rechazar a otras personas.  Si alguien viene a ustedes y se porta de esa manera, ¿Cómo se sentirían ustedes cuando reconocen que esa persona no tiene noción de lo que es un compromiso?  ¿Podríamos decir que esa persona no tiene palabra?  Eso me hacer pensar en que tan seguido le hacemos promesas a Dios sabiendo de antemano que no las vamos a cumplir. 

 Me pregunto si la cultura de nuestro país nos ha entretejido en esa clase de comportamiento.  Pareciera que muchos de nosotros tuviéramos miedo de dejar pasar una oportunidad.  Pareciera que primero examináramos todos los pequeños detalles antes de hacer la decisión de participar.  Y, eso esta muy bien cuando se trata de planear un proyecto muy grande.  Pero, esta es un a formula para tener buenas relaciones con los demás.  Una persona madura, no actúa de esta manera.  Claramente, Jesús no lo hizo.  Me imagino que Jesús pudo haber encontrado a otros dos hombres que no lo negaran como lo hizo Judas y Pedro, pero no lo hizo. 

 No necesitamos tratarnos uno a otros como si fuéramos la mejor opción.  En ves de eso, hagan sus decisiones y cúmplanlas.  Que nos les importe si más tarde les llega otra invitación porque su integridad brillará a través de sus  decisiones.  Que sus vidas sean vidas de una convicción guiada por el Evangelio.

 Los Cristianos son personas de Dios llamadas a ser personas de integridad, persona que hacen lo que dicen que van a hacer, y dicen lo que hacen.  Esta semana, como tarea, recapaciten en cual es verdaderamente la relación mas importante de sus vidas.  Mantengan a Cristo en el centro y no se dejen distraer por baratijas que son muy atractivas, y que hacen que se desenfoquen.  Pongan su corazón en Jesucristo, y que sus decisiones sean basadas en la integridad que Cristo les muestra. 

 Siempre cumplan sus compromisos.  Sean claros cuando hablen.  Si quieren decir no, digan no, si quieren decir si, digan si, pero con convicción.  Una ves que se han comprometido, olvídense de ser negativos o de estarse quejando por otros que no se comprometen.  Hagan lo que ustedes están llamados a hacer y que los demás respondan por sus acciones.  Busquen siempre la verdad, tengan compasión con aquellos que los rodean.  Porque cuando cometan errores como el primer hijo del Evangelio, su propio corazón formado por Jesucristo, les recordará que todos tenemos la necesidad de cambiar para hacer las cosas que estamos llamados a hacer.