Jesús en su parábola describe una
situación que si él estuviera trabajando para una empresa de negocios lo
despedirían. En efecto, su historia podría causar confusión entre las
personas que lo escuchaban. Honestamente, esto es todavía una confusión.
¿Quien podría conducir un negocio remunerando empleados con diferentes
horas de trabajo en partes iguales. ¿Quién podría gratificar a alguien por
una simple cosa? Esto sería una locura.
Porque esto es muy cierto, que para el
mundo, la manera en Dios nos ama es ridículo. Pero, esto es ridículo porque
eso no es lo que el mundo espera. Recordándo las palabras del profeta:
"...al Dios nuestro, que será amplio en
perdonar.
Porque mis pensamientos no son vuestros
pensamientos,
ni vuestros caminos mis caminos — declara
el SEÑOR.
Porque [como] los cielos son más altos
que la tierra,
así mis caminos son más altos que
vuestros caminos,
y mis pensamientos más que vuestros
pensamientos. "
¿Quién creemos ser para tan siquiera
pensar que conocemos la mente de Dios? Pero, Jesús sí conoce al Padre y por
eso nos dice que debemos ser generosos en todo lo que hacemos. El sentido
de misericordia de nuestro Señor sobrepasa todas nuestras sensibilidades.
Imagínense la última vez que ustedes se han sentido tratados injustamente.
Imagínense la última vez que se quejaron y le contaron de su frustración a
todos los que los rodeaban. Imagínense cuando alguna persona, que ustedes
conocen, le aumentaron el sueldo sin merecerlo. En cada situación, el
pecado hace del corazón de ustedes un hogar. Sean agradecidos porque este
Evangelio es para ustedes, porque Dios será generoso con ustedes, hasta sin
que ustedes lo merezcan.