Todos hemos conocido o
escuchado las primeras palabras que el Papa Juan Pablo Segundo (II) dijo
cuando fue elegido como papa. Sus primeras palabras fueron, “No
teman”. El estaba mencionando palabras de las Santas Escrituras. Es el
mismo mensaje que la Iglesia hoy nos da. Claro que es un desafío,
especialmente cuando tenemos que enfrentar tantas cosas en este mundo.
En estos tiempos tenemos la habilidad de destruir el planeta una y otra
ves con tantas armas nucleares que tenemos.
Pero, el sentido de
seguridad que teníamos ha sido dañado por el terrorismo del once de
septiembre. En desequilibrio de la riqueza donde cada día el rico es
más rico y el pobre es más pobre es escandaloso. Abuso de drogas y
adicción, especialmente methanphetamina, se han convertido en una
epidemia. Apenas ahora estamos entendiendo el numero alarmante del
abuso sexual que han sufrido los inocentes. El estilo de vida que la
sociedad le ha impuesto a las familias es estresante. Probablemente,
todos sabemos que el 50% de los matrimonios terminan en divorcios.
Desinterés y escándalo en la
fe, en nuestra propia Iglesia Católica, ha llevado a mucha gente ha ser
ateos, a ser supersticiosos, o hasta creyentes que no creen en “religión
organizada”. En este sentido, como la Madre Teresa de Calcuta una ves
observó y dijo, que éramos el país mas pobre del mundo. Todos nos hemos
convertido en personas muy ocupadas. Tenemos problemas en mantenernos
enfocados en las cosas que en verdad son importantes. Por consecuencia
el nivel de ansiedad es muy alto.
El profeta Jeremías tenía
miedo. Claramente el estaba siendo amenazado por aquellos que no les
gustaba lo que el tenia que decir. Jesucristo también reconoció que la
gente sufría por estrés y temor. Pero el nos recuerda que al final Dios
pondrá todo en su lugar. San Pablo nos vuelve a repetir cuando nos
describe como es que el pecado entró en nuestro mundo. Pero, también
nos describe como es que al final Dios vencerá.
En todo esto, la pregunta
para nosotros es: ¿Están ustedes viviendo en temor? Piensen sobre esto:
¿Qué clase de temor vive en lo más profundo de sus corazones? Y, si ese
temor es verdadero, entonces ¿A que le temen? Como ustedes pueden ver,
la fe vence al miedo. No podemos negar que tenemos problemas y decir
que todo es color de rosa en el mundo. Pero, en realidad lo que podemos
hacer es confiar y tener fe en que Dios siempre esta y estará con
nosotros para cuidarnos. Jesucristo nos desafía a que no temamos los
terrores de este mundo, porque este mundo solo es temporal. Piensen
sobre esto: en mil (1000) años…. O en un millón de años, ¿Dónde vamos a
estar? ¿Qué es lo que en verdad es perdurable? Y, ¿Qué es temporal?
Necesitamos poner nuestros corazones en cosas que son duraderas.
Necesitamos poner nuestros corazones en las almas de las personas que
amamos.
Es por eso que nuestra
parroquia trata de alcanzar a aquellos que su fe esta muerta, se han
desesperado o solamente ya no les interesa y esos son: nuestros
jóvenes. Por esa razón es que necesitamos cambiar la manera de hacer
las cosas aquí en San Antonio. Pero, yo se que ese cambio causará temor
y ansiedad. Pero yo los invito, si ustedes tienen dudas, imagínense el
cambio si podemos alcanzar y evangelizar toda la parroquia a través de
las ventanas y las puertas de nuestro corazón: nuestros jóvenes.
Tampoco dejaremos los adultos atrás. Estamos buscando maneras concretas
de alimentar la fe de los adultos también. Pero, tenemos más planes
todavía. La preferencia es una opción que nos lleva a pensar en los que
sus almas están mas en peligro.
Muy pronto ustedes recibirán
otra carta que viene del Consejo Pastoral y de mi, describiendo mas
concretamente los pasos iniciales que hemos tomado y que estamos
planeando tomar para poder ser mas la voz profética de Dios. Esto
significa que moveremos el tiempo en que ustedes vienen a Misa. Puede
que les sea inconveniente hasta por una hora. Yo entiendo completamente
que somos personas de hábitos. Pero, también entiendo que si esto es
suficientemente importante para ustedes, vamos a hacer lo que sea
necesario que tengamos que hacer para que esto pase.
Así, que yo les ofrezco este
desafío: Si ustedes no están seguros, o si son pesimistas, yo les pido
que cambien su corazón. Dejen de ser incrédulos y empiecen a creer.
Confíen y tengan fe para que sus dudas desaparezcan. Somos una
comunidad de fe. Mostremos el amor y la verdad a aquellos que están
perdidos. Mostrémosles la grandeza de Jesucristo, la belleza de nuestro
Señor, la misericordia y el amor de nuestro Salvador en nuestra
Iglesia. Convirtamos en personas de fe, no en personas de temor.
Recientemente, estaba yo escuchando hablar a Rosalyn Moss. Ella estaba
repitiendo este dicho:
La duda solo mira los
obstáculos, la fe mira el camino.
La duda solo mira la
oscuridad y la noche, la fe mira el dia.
La duda tiene temor dar un
paso, la fe remonta el vuelo.
La duda titubea, ¿Quién
cree?, la fe responde Yo creo.
Yo creo. ¿Ustedes Creen?
Entonces pongamos de pie, y profesemos nuestra fe con confianza.