Homilía Décimo Domingo del Año A
“Lex Orandi, Lex Credendi”
by Fr. William Holtzinger
May 5, 2005
Había una ves un hombre al que se le llamó a
ser el pastor de una iglesia. La iglesia, a el se le comunico, estaba
muerta. El creyó que el podía resucitarla, así que el aceptó. Después de
algunos meses de predicar intensamente, mejorar la música, y mas personas
participaban en el coro, nada cambió. El reconoció que en verdad la
comunidad estaba muerta. Así que, como último esfuerzo, el decidió hacer un
funeral…un funeral para la iglesia que estaba muerta. Gente de muchos lados
estuvo presente en el funeral. La música fue muy Buena. El pastor predicó
un sermón que inspiraba. Pero, nada los hizo cambiar. Finalmente, al
terminar, cuando la gente se retiraba, se le invitó a que uno por uno se
acercara al ataúd (caja de muerto). Cuando cada persona miraba hacia dentro
del ataúd, sorprendidos se estremecían. ¿Que era lo que veían? El pastor
había puesto un espejo dentro del ataúd, así que cada persona se vió
reflejada en el espejo. Finalmente, ellos reconocieron que habían muerto.
Esta historia nos muestra lo que puede pasar
cuando nuestra fe se convierte solo en religión y superstición.
¿Están ustedes espiritualmente muertos? ¿Cómo
pueden saber? Las Escrituras del profeta Ósea y el Evangelio de San Mate
nos ofrecen un reto similar. En Ósea lo escuchamos corrigiendo a la gente.
Ellos practicaban la piedad sin sentido, así que esa piedad desaparecía tan
rápido como aparecía. Los sacrificios eran vacíos. Ellos querían sustituir
el amor con eso. Los sacrificios no son reales si no significan nada.
En San Mateo, Jesús le dice a la gente que es
misericordia y no sacrificios lo que el desea. Otra ves el los esta
corrigiendo por no tener fe. Sus sacrificios se habían convertido en
pequeños y vacíos actos de piedad que no significaban nada para la gente.
Sus corazones estaban tan duros y difíciles de cambiar. ¿Cuál era uno de
sus problemas? Ellos nunca se juntarían con personas que no eran igual a
ellos. Por su corazón tan duro, ellos no podían ayudad a los necesitados.
A nosotros Católicos, mucha gente nos critica
por envolvernos en sacrificios vacíos. Ellos dicen que nosotros volvemos a
sacrificar a Cristo cada ves que celebramos una Misa. ¿Cómo responderían
ustedes a eso? Algunos dicen que nuestra liturgia esta muerta. ¿Acaso, no
decimos las mismas palabras cada semana? Algunos hasta van a Misa todos los
días. Somos acusados de participar solo en religión y superstición. ¿Cómo
responderían ustedes a eso? ¿En verdad somos esa gente de la que el profeta
Ósea y Jesús hablaban?
Como católicos decimos: Lex Orandi, Lex
Credendi. Esto quiere decir que la ley de la oración es la ley de la
creencia. Quiere decir que, si ustedes quieren saber en lo que una persona
cree, ustedes necesitan ver como esa persona reza. Ó sea que, como oramos
es como creemos. Si alguien viniera a este templo y observara nuestra Misa,
esa persona debería de entender que es en lo que nosotros creemos.
Fundamentalmente, la Misa es un rito donde se nos manda en una misión. Las
palabras al final nos hablan de eso. Eso es de donde tomamos el nombre,
Misa que quiere decir “misión”. Así que si alguien entiende que en lo que
creemos es importante cuando vean nuestra Misa, ellos igualmente pueden
concluir que tan importante es en la forma que vivimos, después de la Misa.
¿Así que, como viven después de la Misa?
¿Podría un extraño convencerse que ustedes en
verdad creen lo que proclaman en la Palabra y en el Sacramento de la Misa?
¿Acaso demuestran ser una comunidad diferente aquí y luego ser diferente
cuando salen del templo? ¿Oh acaso, el extraño concluirá que somos las
personas de las que Ósea y Jesús estaban hablando? ¿Son ustedes personas de
fe, o simplemente son personas que tienen una religiosidad vacía? ¿Qué
creen que diría un extraño sobre ustedes?
La Misa es repetitiva. Como quiera, no
sacrificamos a Cristo una y otra ves. Creemos que la Misa hace presente el
evento de la Ultima Cena y la muerte sacrificada en la cruz. Nosotros la
representamos cada ves que celebramos la Misa. La Misa es nuestro alimento
sagrado. Esto se trata de un Dios viviente. ¿Si la Misa esta muerta,
entonces quien de nosotros la esta matando? Si la vida de ustedes, fuera de
este templo, es completamente contraria a lo que ustedes proclaman aquí y
que dicen que es verdad, entonces a lo mejor ustedes son las personas que
hablan mal de nuestra religión. Oh a lo mejor, lo único que necesitan es
ser reconciliados con Dios. Vengan a reconciliarse y hagan una confesión
desde lo más profundo de su corazón. Cambien su corazón para que sean las
mismas personas aquí y fuera de aquí.
Traten estas ideas que pueden ayudarles.
Traten de rezar el Padre Nuestro con sentido enfocado en el dialogo con
Dios. Durante la comida, recen despacio y con significado. En nuestra Misa
concéntrense más profundamente en las oraciones que se están rezando, en el
credo, en las palabras de la oración eucarística. Busquen a ver donde
pueden ayudar. Donen comida al banco comida de San Vicente o empiecen a
infórmense sobre los problemas de hambre y pobreza en el mundo. Busquen a
esas personas que nadie aprecia y ofrézcanle su ayuda. Hablen con ellos.
Lex Orandi, Lex Credendi. ¿Son ustedes
personas de piedad vacía? ¿O son personas de que tienen una fe profunda?
¿Qué diría un extraño sobre ustedes?