Homilía del Domingo Seis de Resurrección
“Ustedes No Son Huérfanos”
Mayo 1, 2005
by Fr. William Holtzinger


En el siglo diecinueve (19) hasta mil novecientos veinte (1920), niños de Nueva York eran reunidos en trenes para llevarlos a otras ciudades con la esperanza de que algunas familias los adoptaran. Un millón y medio (1.5 millón) de niños fueron recogidos de las calles o eran voluntariamente mandados a estos trenes. Ellos eran llamados los “Los Trenes de los Huérfanos”. Estos trenes hacían muchas paradas antes de llegar al lugar final. Cuando unos de esos trenes paraba, los niños eran puestos a la vista del publico para que escogieran en caso de quisieran adoptar alguno. Imagínense el dolor y el sufrimiento que estos niños sentían cuando ellos por primera ves fueron huérfanos de sus padres. Imagínense la desilusión que ellos sentían cuando nadie los escogía para ser adoptados. Ser huérfano es una soledad muy grande. Ni siquiera me puedo imaginar el autoestima o la poca dignidad que sentían estos niños. Al menos, en estos tiempos, el proceso de adopción es diferente, es un proceso más amoroso y se enfoca en el bienestar de los niños. Pero como quiera, no dejamos de sentir esos momentos en los cuales nos sentimos abandonados.

Imagínense lo que siente un niño cuando él es ultimo escogido para cualquier cosa en la escuela. Imagínense los sentimientos de un niño que las cosas que él sabe hacer no es lo que es importante para el grupo popular del salón. Imagínense el daño y el ódio a sí mismo que está presente en estos niños, porque después de estas cosas que ocurren y se repiten varias veces, es muy fácil saber el por que ellos sufren cuando llegan a ser adultos. Cuando aplicamos por trabajo y no somos aceptados, una y otra ves, tenemos la tentación de pensar que no servimos para nada. Pero, yo estoy aquí hoy para recordarles lo que nos dice Jesús.

Las palabras que ustedes escuchen en sus cabezas diciendo que ustedes son unos buenos para nada, o que no son inteligentes, o que no son fuertes, o cualquier otra cosa, todas esas cosas son mentiras. Ese es el trabajo del espíritu del mal, y no del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es nuestro abogado, nuestro ayudante. El Espíritu Santo es el que Jesús nos prometió que estaría con nosotros siempre. A través del Espíritu Santo a ustedes se les esta diciendo la realidad más importante que existe: Ustedes son los amados hijos e hijas de Dios. Nada de lo que ustedes puedan decir o hacer, no-riqueza, o pobreza, o cualquier otra cosa puede cambiar esta realidad. Ustedes son lo amados hijos e hijas de Dios, lo que quiere decir que no importa cuanta gente los abandone, no importa que malas decisiones ustedes hayan hecho, no importa en las circunstancias en las que se encuentren, ustedes no son basura. ¡Dios no hace basura! Así que, esto significa que ustedes no son huérfanos. !Dios estará siempre con ustedes… siempre¡ Si sus amigos los traicionan, si sus familias los abandonan, ustedes no son huérfanos.

Vivan esta verdad, la cual es una realidad y es mas fuerte que la sangre que los une a sus familias. Sepan que la sangre que Jesús derramó por ustedes es divina, y su sangre puede cambiar la vida entera de todos ustedes. Ustedes no son el resultado de una mala decisión. Así que, cuando alguien les pregunte como es que ustedes pueden tener gozo en medio de grandes problemas, ustedes pueden responderles que es porque Dios siempre esta con ustedes para amarlos y para llevarlos de la mano a través del problema. Ustedes no son huérfanos, aun si ustedes no tienen papás. Dios es nuestro creador y siempre estará con nosotros. Y por eso, nosotros nunca seremos huérfanos. Amén.