El Sucesor de los Apóstoles: Un Hombre de
Integridad y Santidad
de Padre William Holtzinger
Abril 3, 2005/x-tad-bigger>/fontfamily>/center>
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En las Escrituras hoy escuchamos de los
Hechos de los Apóstoles y se nos revela como era la vida idealista de la Iglesia
primitiva. Escuchamos que ellos dedicaban sus vidas a las enseñanzas del los
Apóstoles y la vida en comunidad para poder ser seguidores fieles de fe.
Escuchamos que ellos compartían todo lo que tenían, y se dedicaban a la oración,
y especialmente, celebraban alrededor de una sola mesa, “ compartían el pan".
Esto suena como si ahí no hubieran tenida ninguna discusión o ninguna pelea
entre ellos mismos, pero una buena leída a los Hechos de los Apóstoles nos puede
revelar que ellos no eran tan diferentes a nosotros. Ellos también tuvieron
muchos problemas. Sus problemas, a lo mejor no eran todos sobre moralidad, sino
que era mas sobre la verdadera identidad de Jesús, algo a lo que en estos
tiempos no le prestamos mucha atención. De hecho, fue Jesús quien, como
escuchamos hoy en el Evangelio de San Juan, les dio la autoridad a los Apóstoles
en la comunidad a la que hoy le llamamos la Iglesia. Esa autoridad ha
sorprendido a mucha gente. Como sacerdote, es una carga muy pesada en mis
hombros él habérseme confiado el regalo espiritual de perdonar pecados. Pero lo
bueno, es que cuando la Iglesia fue formada, la comunidad tenía a San Pedro para
guiarlos como la cabeza de los Apóstoles. Así que, esto continuó durante los dos
mil años y hasta hoy con el Papa Juan Pablo Segundo (II), el (vicario), o sea el
representante de Cristo y el sucesor de los Apóstoles.
Este fin de semana el mundo pone su atención en los eventos del Vaticano donde
el Papa Juan Pablo Segundo (II) ha muerto. Para ofrecer una reflexión sobre este
hombre, el único Papa que yo he conocido en mi juventud y en mi vida de adulto,
siempre me quedare corto, nunca podré decir lo suficiente sobre él. Pero, yo les
pido que tengan paciencia porque como quiera voy a tratar.
El Papa Juan Pablo II, (Segundo), fue un hombre de integridad y santidad. Como
arquitecto del Concilio Vaticano Segundo, parece como si éste haya sido hecho
para que él lo pusiera en práctica incansable. Un heraldo de la constante
enseñanza de la Iglesia él, como ningún otro papa antes que él, luchó para
traernos la dimensión social de las enseñanzas de Cristo. George Weigel, el
escritor oficial de su biografía, dijo del Papa, “Que el no era simplemente el
hombre de este siglo, sino que era el profeta del nuevo milenio”. El Papa Juan
Pablo Segundo (II), predicó una nueva Evangelización a un nuevo mundo, a un
mundo nuevo él le habló sobre el valor de la vida humana desde la concepción
hasta la muerte. El frecuentemente habló sobre la dignidad de la persona humana,
de lo malo de la guerra y la violencia, del pecado de un régimen opresor, de
quienes somos como seres sexuales, y de la vida moral. Él escribió catorce (14)
encíclicas, trece (13) exhortaciones apostólicas, once (11) constituciones
apostólicas, cuarenta y dos (42) cartas apostólicas y publicó tres libros. Él
atendió mas de dieciséis millones de personas en sus Miércoles de Audiencia
Generales, canonizó 469 santos, y viajó mas que ningún otro papa en la historia.
Estos son solamente algunos de los regalos y talentos con los que el Santo Papa
ha bendecido e enriquecido la Iglesia.
Ahora es el tiempo para que los Cardenales se reúnan, para orar, y para elegir
al nuevo papa. Pero, por favor, no mal entiendan, ellos no están solos eligiendo
al papa, la Iglesia esta unida en oración con ellos. Esta Iglesia, aquí presente,
ustedes y yo también tomamos parte en esa decisión. Nosotros oramos por que los
Cardenales. Pero, no se trata solo de nosotros, porque esto es el trabajo del
Espíritu Santo. Oremos para los Cardenales estén abiertos a escuchar al Espíritu
Santo y puedan discernir bien sobre quien será el que guiará la Iglesia en el
tiempo venidero. Empezando hoy, todos los Cardenales tienen quince (15) días
para reunirse. Si después de veinte (20) no todos han podido llegar, los que
estén presentes deben de empezar con la elección.
El Papa Juan Pablo Segundo (II), el Sucesor de Pedro ha muerto, y estamos aquí
como la Iglesia primitiva, reunidos a la mesa compartiendo el mismo pan. Que
Dios bendiga el alma de Juan Pablo Segundo (II) Que finalmente reciba el
descanso y el premio por sus trabajos incansables en la fe. Que los Ángeles lo
lleven de la mano al regazo de Abrahán. Y que hoy, sea el nacimiento de una vida
nueva en el Cielo.