Homilía
del Primer Domingo de Cuaresma, Año A
“Cuaresma: Tiempo para Reordenar
lo Desordenado de Nuestras Vidas”
Feb. 13, 2005
de Fr. William Holtzinger/bigger>/bigger>
En las Escrituras de hoy escuchamos del
Génesis la segunda historia de la Creación y como Dios puso orden en todas las
cosas. También escuchamos como Satanás viene y engaña a Adán y Eva. Él les dijo
que ellos serian como dioses y podrían distinguir de entre el bien y el mal,
pero esto solo les trajo vergüenza. Esto, mis hermanos y hermanas en Cristo, es
el comportamiento fundamental de Satanás. Él más grande mentiroso y nos dice que
lo que es bueno es malo y lo que es malo es bueno.
En el texto que fue editado para la liturgia de hoy, escuchamos que Dios les
prohibió comer el fruto del árbol de la Sabiduría. Dios les informó que ellos
serian condenados a la muerte, si se atrevían a comerlo. Pero, no me voy a
envolver en los detalles de por que sí y por que no. En ves de esto es necesario
que nos enfoquemos en que Dios a creado un paraíso con orden y siguiendo ese
orden, el paraíso continuaría. Pero es cuando la desobediencia entró en las
vidas de Adán y Eva que el desorden apareció, y como consecuencia la muerte. De
la sabiduría de Dios, hay muchas cosas en las que la humanidad debería
participar, y otras cosas en las no debería. Al escuchar la palabra de Dios, se
nos dará la sabiduría para seguir ese llamado. El uso de la palabra “Sabiduría”
en las Escrituras no es en la misma forma del “libro de aprendizaje”. El
significado correcto era el saber participar en una experiencia u objeto que más
tarde se daría a conocer. Así que esto no trataba solamente de obtener
información que ellos no deberían de conocer, si no que, era el no participar en
algo que estaba fuera de orden para que ellos. Por alguna razón misteriosa, el
experimentar el fruto de ese árbol sería destructivo para ellos. Eso
desordenaría la fundación con la que Dios los había hecho a ellos. Cuando no
seguimos el orden de Dios, cuando desordenamos las cosas en nuestras vidas es
cuando pecamos. Esta historia fundamental nos servirá para cuando pequemos y nos
preguntemos por que los resultados del pecado son malos.
Jesús lo sabia muy bien. Él estaba presente el principio. Recuerden que él es
Dios. Dándole la atención al Evangelio, escuchamos como Jesús fue tentado.
Satanás estaba otra ves practicando su comportamiento. El trata de hacer que
Jesús desordene su propio llamado y le pone la tentación de comer para demostrar
su propia divinidad, y finalmente para que lo adore a el. Pero, Jesús no se
dejara engañar como Adán y Eva lo hicieron.
Es en esta experiencia donde podemos entender la reflexión de San Pablo sobre
como al principio el pecado entró a través de un solo hombre, así también
debemos de entender que por un solo hombre, Dios hecho hombre, Jesús, también la
justificación ha venido para todos.
Cuaresma es un tiempo para darle nuestra atención de una manera enfocada al
desorden de nuestras vidas, por los pecados que nos causan destrucción y muerte.
Estamos siendo llamados a que reconozcamos la presencia de Satanás, como también
nuestra propia responsabilidad en las cosas que desordenan la creación de Dios,
nuestras vidas. Al estar conscientes de las cosas que nos causan caer en pecado
como lo son los malos hábitos, la desobediencia, el abuso de autoridad, él poder
controlar la familia, la infidelidad, la desconfianza, la decidía, los vicios,
la poca fe, y tantas otras cosas que nos llevan al pecado. Entonces los podemos
traer a Jesús y pedirle que perdone y sane nuestras ofensas con la gracia para
que podamos ser hechos nuevos otra ves.
Así que, ¿Cuáles son las cosas que ustedes y sus familias harán durante esta
cuaresma para poder reordenar aquellas cosas que tan fácilmente desordenamos en
nuestras vidas? Me gustaría que compartieran unos con otros al menos una cosa
que una persona hará para ser más sensible a la presencia de Dios, a la voz de
Dios, al llamado de Dios en nuestras vidas. Un ejemplo que yo les voy a dar es
de la misma Iglesia. La Iglesia nos llama a que ayunemos y nos abstengamos por
algún tiempo de algunas cosas para que podamos ser más concientes de la
dependencia que tenemos de Dios. A lo mejor ustedes tienen otras ideas sobre el
ayuno y la abstinencia en el mismo espíritu. A lo mejor ustedes conocen algunos
ejercicios espirituales que personas puedan hacer para ayudarles durante este
tiempo de conversión. Así que, por favor, compartan cualquier idea que ustedes
tengan. Ahora, me gustaría pedirles que algunos de ustedes compartieran cosas
que han escuchado para todos podamos compartir la riqueza de nuestra comunidad.