Homilía del Tercer Domingo Ordinario, Año A
“Domingo, Día de Celebrar y Respetar la Vida”
de Padre William Holtzinger
Jan. 23, 2005



En el Evangelio de hoy escuchamos a Jesús decir que, “Reformen sus vidas” y “Sigan me” Yo tengo una pregunta muy simple que tiene consecuencias muy profundas. ¿En verdad ustedes creen que Jesús les esta hablando a ustedes, o en el fondo de su corazón ustedes creen que el le esta hablando a alguien mas? A lo mejor, las dos son verdad. Piensen sobre eso. Los obispos de Estados Unidos nos han pedido que este fin de semana oremos sobre como reflejamos y respetamos la vida. Particularmente, en como podemos respetar a los bebés que no han nacido todavía. Claro que debemos preocuparnos por ancianos y por los jóvenes, desde el vientre hasta la tumba. Pero, como miembros de ésta Iglesia no estamos unidos en la importancia del valor de la vida en general. Como miembros de la Iglesia, algunos decimos no al aborto y otros decimos si a la pena capital.

Muchos de nosotros han sido seducidos por el pensamiento del mundo perdiendo nuestra visión al no ver la luz de Cristo claramente. Cristo buscó la gente que le ayudaría en sus esfuerzos misioneros. El los llamó con palabras que tenían diferente significado. El los haría “Pescadores de hombres”. (Mt. 4, 19) Como pescadores de las almas de otros, ellos no debían predicar lo que ellos quisieran. ¡Claro que no! Ellos compartirían el Evangelio que Jesús les había mandado. Este Evangelio, era el Evangelio de vida. Es un Evangelio que no es aceptado por el mundo, y desafortunadamente, por muchas Iglesias.

Con esto quiero decir que debemos tener convicción cuando se trata de defender la vida. Claramente se nos esta enseñando que debemos proteger la vida de los bebés que todavía no nacen, de los niños, aquellos que todavía no hablan o que todavía no se pueden defender. La vida de aquellos que ya no se pueden mover, los más frágiles, los ancianitos. Pero como les decía, algunos de nosotros tenemos convicción para oponernos al aborto, pero apoyamos la muerte de los prisioneros. Así que necesitamos razonar. Hay prisioneros que son culpables de crímenes terribles y con eso justificamos nuestro deseo de querer matarlos, de quitarles la vida. Algunos de nosotros nos oponemos a la pena capital, pero permitimos que le quiten la vida a las criaturas inocentes. Esto lo justificamos con el dolor del abuso sexual, siendo éste la razón para justificar la entrada a la maldad de matar niños. Nos hemos convertidos en persona esquizofrénicas. El Evangelio de Jesús demanda que seamos una comunidad con normas y valores morales sobre la santidad de la vida. Necesitamos tener precaución de que no solamente miremos el problema del aborto. Los obispos han sido acusados de prestar más atención al problema del aborto y no a otros problemas de la vida como lo es la guerra, los salarios mínimos, la pobreza, etc.... Todas estas cosas son terribles. Eso es verdad. Pero cuando se trata de prioridades, por muchas razones, el aborto es primero. La primera razón se trata de números. Según las estadísticas de Alan Guttmacher Instituto, “Induced Abortion” Facts in Brief (2003). Hay (1.3) uno punto tres millones de abortos cada año. Desde mil novecientos setenta y siete (1977), ha habido 859 ejecuciones de prisioneros, las cuales setenta y una fueron en el dos mil tres (2003). Como les digo, cualquier ejecución es un pecado en contra de la humanidad. Comoquiera, mirando el número de abortos nos comunica que tan grande el problema del aborto. Hasta la matanza de personas más grade no se puede comparar con los cuarenta y cuatro (44) millones de niños que han muerto por causa de abortos. En otras palabras, el mismo número de niños que mueren cada media hora, es el mismo número de personas que mueren al año por ejecución y eso también es una tragedia. Pero, el problema del aborto es mucho más grande. Por eso necesitamos cambiar nuestra manera de pensar para que embarazos que no han sido planeados, no se conviertan en la pena capital. Porque en realidad eso es lo pasa cuando un niño ha sido abortado. Se comete un crimen justificado. Eso es lo mismo que la pena capital. La adopción es una opción.

El otro día ví en la televisión algo que decía más o menos así, “La adopción no es regalar a un niño, la adopción es darle a ese niño lo mejor”.
Necesitamos hacer más que predicar este mensaje. Jesús no solamente caminaba por ahí hablando del Evangelio. Sino que también lo vivía. Así que, la pregunta es, ¿Cómo tratan ustedes a los miembros de su familia? ¿A sus amigos? ¿A aquellos que se embarazan cuando sin planearlo o sin desearlo? ¿Especialmente, aquellos que están pensando en tener un aborto? Cuando los abandonamos o los avergonzamos, también nosotros estamos contribuyendo a la cultura de la muerte. No nos estamos comportando de una manera que da vida cuando abusamos verbalmente a otros. Necesitamos ser personas positivas, personas que compartan la luz de Cristo.

Hemos visto una gran luz en Jesús. El es nuestra luz, y nuestra salvación. Sean esa luz para otros, especialmente para aquellas personas que desean matar y destruir. ¿Dónde mas podrán ellos ver la luz del Evangelio, el cual es amor, si no es ustedes y mi mismo? No importa que no seamos dignos, y que seamos pecadores, podemos y debemos demostrarles a otros que el amor de Dios todo lo puede. El plan de Dios no puede dejar de cumplirse por el pecado del mundo.

Que todos podamos reformar nuestras vidas y sigamos la llamada de Cristo. Que Dios los bendiga en cada decisión que hagan para dar vida y ser positivos esta semana. Que ustedes siempre vuelvan a Dios para pedirle fortaleza y ánimo. Amén.