Homilía: Epifanía, Año A
Epifanía: Parecerse a Dios es Ser Vulnerable”
de Fr. William Holtzinger
Enero 2, 2005
La fiesta que celebramos hoy nos da la
oportunidad de pensar de una manera muy profunda. La palabra epifanía quiere
decir, “Ser revelado” o, “Revelación”. Hay tantas cosas que necesitan ser
reveladas a nosotros. Como la razón de porque tanta gente murió en el sunomi que
hubo la semana pasada en el sur de Asia. Yo estoy seguro que también ellos se
están haciendo la misma pregunta. Algunos se acercaran más a Dios, mientras que
otros se alejaran más de el. La respuesta más rápida en la que podemos pensar es
que todo eso es un gran misterio. Podemos decir que no fue la voluntad de Dios
que esto pasara. En ves de continuar haciendo preguntas que no tienen respuestas,
deberíamos concentrarnos en como podemos responder a esa tragedia tan grande. Se
supone que debemos parecernos a Dios. Debemos ser personas más vulnerables y
buscar siempre lo positivo. ¡Esa es la respuesta! Puede que les parezca muy
simple, pero eso es la belleza de todo esto. Solo piensen en como Dios responde
a la maldad del mundo.
Dios mando a su hijo a que se convirtiera en un niño indefenso, así como
nosotros mismos fuimos una vez. Esta acción fue la respuesta de Dios. En vez de
demostrar su fortaleza con el poder de su ejército de Ángeles y vencer a Satanás,
su respuesta final fue, entrar en nuestro tiempo y convertirse en uno de
nosotros. Hoy muchos reconocen su potencial como lo hicieron Herodes y los Reyes
Magos en las Sagradas Escrituras. Pero, debemos de saber que esta vulnerabilidad
terminaría con otra vulnerabilidad todavía más grande: el permitirse a él mismo
ser crucificado. En los dos, su vida y su muerte nos muestran esa vulnerabilidad.
Al hacer esto, el obtuvo la vida eterna para todos nosotros. Así que, este es el
camino que debemos de tomar cuando necesitamos responderle a la maldad en el
mundo.
Las acciones de Jesús al hacerse vulnerable fueron activas, no fue una manera
pasiva de responder al problema de la maldad. Dios nos dio este regalo de lo mas
profundo de su ser, el haber deseado revelarse a nosotros.
Así que, otra ves regresamos a los problemas de nuestro mundo. ¿Qué debemos de
hacer cuando la maldad y la tragedia se nos presentan? Debemos de tratar de
ayudar, de hacer algo por los demás, de sentir y pensar en el dolor de los demás
para que podamos actuar. La tragedia en el Sur de Asia nos ha dolido a todos. El
número de muertos es incomprensible. Pero, envés de desanimarnos o enojarnos,
tomemos la oportunidad de ayudar a aquellos que ni siquiera conocemos.
Permitan que la gente de Asia conozca nuestro amor. Permitan que la riqueza
espiritual y material de las naciones sean entregadas a ellos para ayudar a
sanar esos corazones y hogares destrozados. Vamos a revelar nuestros corazones a
ellos, que sea una epifanía de más valor que el oro o el incienso. ¡Qué manera
de empezar el año nuevo! Vamos a ofrecer los siguientes minutos de silencio por
el descanso de las almas de los que han muerto y también de los que
sobrevivieron. Permitan que su corazón sienta el dolor de los que lo han perdido
todo. Que la gracia de Dios se derrame sobre la gente de Asia para revelar la
luz del mundo y para que ellos puedan otra ves proclamar alabanzas al Señor.