Reflección: Misa de Navidad
de Lucio
Dec. 24, 2004



Les quiero proponer un experimento: la siguiente vez que vayan a celebrar su cumpleaños, lo realizan de la siguiente forma: Al que cumpla años, lo van a ignorar totalmente.

Hacen un gran banquete, se reúnen todos, intercambian regalos, se abrazan mutuamente, se emborrachan, platican, se pelean, rompen la dieta que llevan desde hace tres largos días; ponen música y bailan, etc... pero al del cumpleaños nada mas van y lo visitan por cinco minutos, hablan solamente de todo lo que van a hacer en su honor y de ahí en mas no volteen siquiera a verlo. Va a ser solamente un testigo mudo de las celebraciones... Es mas, si a él le gustan los tamales, hagan un pavo; si le gusta la cumbia, pongan quebradita,.. etc. Ya luego, vienen y nos platican la experiencia, tanto de los organizadores como del cumpleañero.

Yo no puedo predecir como se sienta cada uno de ustesdes, quizá sea el mejor cumpleaños que la persona haya tenido en su vida y diga: “allá que hagan lo que les de su gana, a mi ya siquiera por un momento me dejaron en paz, que felicidad” o puede decir: “Hijos de... La Virgen Santisima y nuestro Padre Dios...” mas otras cosas que les lleguen a la imaginación.

Eso si, cuando ya haya pasado la fiesta y les ande de la cruda, del cansancio por la limpieza, de que gastaron de más y ya no hallan la salida, etc.. Entonces ya regresan con el festejado y le piden dinero, le piden que les prepare unos chilaquiles picosos, que les limpie la casa, etc....

A mi punto de vista, yo solamente digo que qué bueno que nuestro Señor, la Sagrada Familia, no piensan como nosotros, sino ¿en dónde estaríamos ahorita?

Sinceramente esa es la impresión que queda. Aquí nos ponemos a platicar los servidores preguntándonos: ¿qué es lo que podemos hacer? ¿cómo podemos lograr que les llegue el mensaje, que la figura central de nuestra Fe, de nuestra Iglesia, de nuestras vidas, es Jesús, Dios mismo en el Sacramento de la Eucaristía o sea la Misa y que a lo más que debemos de aspirar en este mundo es a hacer la Voluntad del Padre? ¿Cómo? ¿Cómo les decimos que las fiestas, los gastos, las tradiciones, por mas que sean de mi abuelita no son lo central. Ni el rezo del Rosario, aunque sea en familia, ni las posadas, ni pastorelas, ni nacimientos, ni árboles, regalos, comidas, arrullo del niño, son tan importantes como celebrar en comunidad, Después de habernos confesado el Sacramento de la Eucaristía.

No quiero decir que nosotros somos perfectos, no si también nos encanta levantar polvo y darle vuelo a la hilacha... A mi nomás denme un traguito y verán que también me empiezo a acoradar de las viejas.. de las viejas tradiciones. Luego me pasan la guitarra y aunque todo destemplado ahí me van a oir con “regalo de reyes” “amarga navidad” “Otra Navidad sin ti”... y ya pa' que les cuento.

El objetivo de Jesús, al venir al mundo, lo más importante para El, era realizar la Voluntad del Padre y fue exactamente lo que hizo. Toda su vida se centro ahí, La Voluntad del Padre. El ahora nos pide que: “amemos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos”.

Me estoy acordande de algo que el Padre Jesuíta Anthony de Mello escribió: “Un hombre, atraído por la fama de un gran y sabio maestro, cruzó una gran distancia para poder visitarlo. Ya para llegar se encontró con uno de sus discípulos y le pregunta: “Dime hermano, qué milagros ha realizado tu maestro, que tanta fama le han dado?” El discípulo contesta: “Le diré, hay de milagros a milagros. Allá en su tierra consideran un milagro cuando Dios realiza la voluntad de un individuo. En cambio, aquí consideramos un milagro cuando un individuo realiza la voluntad de Dios”.

En fin, no les estoy diciendo que no celebren, que es malo, que es pecado, etc.. no, al contrario, es muy bueno, es padrísimo,.. pero no olvidemos el motivo central de la celebración.

Que no andemos a las carreras a comprando regalos, que el “Christmas Tree”, que el “mistletoe”, (muérdago) que la cena. Ya a Misa, pos nomás porque mi abuelita iba cada año y me llevaba cuando estaba yo chiquillo. Eso siempre y cuando no sea a media noche, porque sino me echa todo a perder. O si no, venimos porque el marido o la esposa están a dé y dé lata que tenemos que ir. Que va estar ahí el compadre, y que la gente que va a decir que ya ni católicos somos. O también,.. decirle a los amigos: “I'm sorry man, but i gotta go to church, my parents are making me, otherwise they won't let me go out”..

Finalmente, llegamos a Misa, y pensando en lo que se queda afuera.

Esta noche, es una noche muy, muy especial. Hagamos, lo que al principio parecerá ser un sacrificio, pero que traerá mucha consolación.

Primeramente, les pediré, que hasta donde nos sea posible pongamos todo nuestra atención en el aquí, en el ahora, siente la banca, siente tu respiración,... olvida y deja allá afuera todo lo de fiestas, etc. Pide a Dios la Gracia para que te libre de distracciones, etc.. y vive intensamente y con gran fruto esta Misa en honor de Jesús. En honor de la luz que nace en medio de las tinieblas, de la oscuridad' que nos alumbra y nos llena de nueva esperanza y fuerza. Nos trae paz y liberación.

Trae todas tus penas, alegrías, corajes, amor, etc.. y preséntalo, junto con todo lo que eres, cuerpo, mente, alma, en el altar. Hazlo, en tu mente parte de las ofrendas. Di con todo todo tu cuerpo, con toda tu mente, con todo lo que eres... “Jesús, estoy aquí por Ti; Gracias Jesús por nacer y estar aquí por mi”.

Elevamos todo esto para que Dios lo transforme junto con las ofrendas de vino y de pan. Nos purifique y nos fortalezca y nos convierta en el cuerpo Místico de Jesús y asi, nazca en nuestros corazones. Que tu corazón sea en esta noche un pesebre. Lo poquito y lo pobrecito que tienes junto con todas tus miserias, fallas, defectos, sin esconder nada, será el mejor pesebre que se le puede ofrecer a la Sagrada Familia.

Hay que procurar la confesión y la comunión. Si hay algún impedimento mayor, de pecado mortal, procuremos comunión espiritual, es decir, desear y pedir que Dios venga a nuestros corazones y nos traiga el perdón y la paz como si lo recibiéramos sacramentalmente y darle gracias por venir. Pasemos, cuando se nos indique, a recibir la bendición.

Luego en meditación, imaginémonos el pesebre. Que lo podamos oler, escuchar todos los ruidos, sentir el frío, etc.. ver con los ojos de la mente a la pobre pareja de campesinos, cansados, sucios del viaje, quizá con hambre. Dejemos las imágenes de María con un gran resplandor y todo perfecto... y hagamos una imagen real. Tomando de nuestra propia experiencia, de algun viaje largo, tedioso, a pie, con ni siquiera lo necesario para cubrirnos, comer etc... llenos de preocupación de donde irá a nacer el niño, los que tienen hijos, no hay hospitales ni nada.

Qué va a pasar luego que nazca, que lo voy a dar, etc. Todo. Pidan a Dios que les de la gracia de ver con los ojos de la imaginación como fue su nacimiento y sin forzarlo, que las imágenes lleguen por si solas... vívanlo, acompañen a María y a José, estén ahí presentes y luego... Pidan a María que les preste por un momentito a su Hijo, a Jesús. Tómenlo en sus brazos, sosténganlo, acarícienlo y contemplen su rostro. Un niño recién nacido, un humano, fragil, como todos nosotros... llorando, con hambre, frío, etc.. es el Salvador del mundo. El que da la vida, el que por medio del amor, realiza lo que de otra forma sería imposible: la salvación del género humano

Hermanos, vivamos la Navidad en honor a Jesús y dejémoslo que nazca en nuestros corazones, nuestras familias y comunidad y que en verdad traiga la paz al mundo tan necesitada por todos. Principalemente aquellos que son victimas de guerras, hambre, peste; que, al igual que la Sagrada Familia, no tienen absolutamente nada. Pidamos porque Dios nos conceda esta Gracia. Amen.