Homilía del Tercer Domingo del Adviento,
Año A.
“Sean Pacientes Unos con los Otros”
Dec. 12, 2004
de Fr. William Holtzinger
Y, continuamos contando los días que faltan
para la Navidad. Solo doce (12) días para la Navidad. Doce días para la Navidad
y, ¿qué es lo que vemos, o como nos sentimos? Recientemente me paso algo no muy
agradable.
Pobre de Lani la coordinadora de los ministerios de la comunidad Angla. Este
semana pasada, estaba yo tan estresado que simplemente no podía aceptar ni una
palabra de critica o muchos menos una palabra de aliento. Así que, cuando ella
se me acerco para preguntarme como estaban saliendo las cosas, estaba yo a punto
de estallar que ni siquiera le respondí porque no quería decir algo de lo que
más tarde me arrepentiría. Ella me pregunto que cual era el problema.
Básicamente, yo me estaba sintiendo la victima de mis propios inconvenientes.
Los detalles y las razones de mi frustración eran mi propio problema, y en
algunas de las otras ocasiones no he necesitado ayuda de nadie para
sobrellevarlas. Pero esto fué una manera en la que se me recordó como es que el
estrés nos afecta a todos en estos días.
En este tiempo del año, el mundo y sus tácticas de hacer dinero están haciendo
que la gente llegue hasta el extremo del estrés. Esto nos puede convertir en
personas ansiosas y con mal temperamento. Gracias a Dios que la Iglesia este
domingo nos invita a poner nuestra atención especialmente al gozo, a la oración
y a la gratitud que todos debemos de tener en nuestro corazón. La Iglesia nos
invita a encedamos la vela color de rosa de la corona de navidad. Domingo de
Gaudete es como tradicionalmente se le ha llamado a esta semana. Gaudete es una
palabra en la Latín que quiere decir regocijarse. ¿Pero, en verdad nos sentimos
con ganas de regocijarnos? ¿O quisiera estrangular a la persona que no permitió
que la rebasáramos cuando estábamos manejando? ¿Acaso nos sentimos como que
estamos listos para darle una bofetada la persona de ventas o al cliente con
mala actitud?
En la lectura de la carta de Santiago, se nos invita a que seamos pacientes y a
que seamos firmes. Pero no solo eso, también se nos pide que no nos quejemos
unos de otros para que tampoco nosotros seamos juzgados. En el Evangelio, Jesús
nos apacienta al dejarle saber al mundo que el es El QUE VIENE. El nos está
diciendo que el es el Mesias que había sido profetizado en la primer lectura que
escuchamos del profeta Isaías. Así que, al escuchar el mensaje es como medicina
para nosotros. No teman, o caigan en la tentación. El mundo ya ha decido que tan
rápido deben vivir, ahora no le permitan que ponga el mismo ritmo en su corazón.
Sean fuertes y no permitan que su manos y sus pies se vuelvan débiles. Nuestro
Señor es nuestra fortaleza, especialmente en este tiempo.
Puede ser que mucha gente hasta trate de orar más en este tiempo y luego hasta
se molesten porque están muy distraídos o no tienen tiempo para hacer su oración.
La oración, mis amigos es una forma de vida, no es solo algo que hace durante un
tiempo especifico. Pero, es muy importante pasar tiempo en silencio con nuestro
Señor. Así que, permítanme ofrecerles hoy un momento donde ustedes solo
necesitan escuchar y descansar.
Dios es vida, la vida en el Espíritu es una de fe y de paz. Así que, ofrezcamos
los siguientes minutos para que nosotros mismos entremos en silencio. Para poder
hacerlo les pondré algo de música que les ayudará a relajarse y puedan entrar en
lugar gracia. Ese lugar que es el regalo de la presencia de Dios. Un regalo que
tiene más valor que ningún otro. Traten de olvidar las distracciones de sus
compromisos y el estrés. Sean pacientes unos con otros. Sean pacientes con
ustedes mismos y Permitan que sea Dios el único que se preocupe de sus problemas.