Homilía del Segundo Domingo del Adviento, Año A.
“ ¡Arrepiéntanse! Preparen el Camino del Señor”
by Fr. William Holtzinger
Dec. 5, 2004


Se nos está llamando a que nos preparemos para la venida de Nuestro Señor. La Iglesia nos da este tiempo llamado Adviento para que podamos re-enfocarnos en las cosas que son importantes. Necesitamos estar preparados para la venida del Señor. Pero, se nos hace muy difícil por la rapidez con la que la sociedad se mueve. El estrés puede ser sorprendente. De hecho, podría ser que ni siquiera estuviéramos concientes del stress que la sociedad pone en nuestras vidas, especialmente durante este tiempo.

La semana pasada, muy sorprendido recordé que durante la Misa de hoy, de las once de la mañana (11:00AM), al mismo tiempo teníamos un bautismo de un niño, y un rito especial para los adolescentes que se están preparando para la Confirmación. Esto hubiera extendido la Misa demasiado y la hubiera hecho muy difícil, o al menos eso es lo que yo creí. No pude reconocer que tan estresado yo había estado hasta que decidí llamar a la familia que yo creí que iba a tener el bautismo. Cuando el papá del niño escuchó mi propuesta de cambiar el bautismo para otro tiempo, el señor se quedó callado por un momento y luego me pregunto: ¿Padre, acaso no se acuerda que usted bautizó a nuestro niño muchos meses atrás? Entonces reconocí que por el estrés también me había confundido y había llamado a la familia equivocada. Supongo que esto se puede entender. Como quiera, las gentes de esa familia a la que yo le hablado había sido mis amigos casi por diez años. De modo que, no había excusa para no recordar mucho tiempo atrás yo ya había bautizado su niño. Yo estaba muy avergonzado y me reí mucho junto con ellos. Después que colgué, revisé mi calendario y llamé a la familia correcta. Entonces todo se había solucionado.

Este tiempo del año, la Iglesia quiere que veamos el ejemplo de Juan el Bautista. El no se quedaba atrapado en la vida con la preocupación por sus responsabilidades. Él vivía muy simple. El comía langostas y miel. El no vestía el último estilo de la moda, tampoco se preocupaba sobre su apariencia. El estaba totalmente enfocado en como preparar a la gente para el primer Adviento. La Iglesia continúa ese trabajo de proclamar el Segundo Adviento, que será cuando Jesús venga otra vez.

Así que, la semana pasada reflexionamos sobre las cosas que la gente hace para prepararse para la Navidad. Muchos de ustedes están envueltos en la Novena de Nuestra Señora de Guadalupe. Otros estarán envueltos en las Podadas. Todo esto es maravilloso. Yo mismo los invito a que se participen en estos eventos. Pero también quiero invitarlos a que participen en la Reconciliación. De la mejor manera que nos podemos preparara para la venida de Cristo, es buscando el perdón al permitir que el Nacimiento de Nuestro Señor limpie nuestras faltas. Esta semana tendremos la oportunidad de hacer exactamente eso. El jueves y viernes de esta semana, a las siete de la tarde (7:00PM), estaremos celebrando nuestro Servicio de Reconciliación Comunal del Adviento. Vengan a esta celebración tan importante. Por favor, preparen sus calendarios para que puedan participar y prepararse de la mejor manera posible. No permitan que nada los prevenga de este gran regalo que Jesús nos da a través de la Iglesia. El estrés de nuestras vidas durante este tiempo puede hacernos impacientes, y muchas veces personas amargadas. Por eso, la solución se encuentra en Jesús.

Permitan que Nuestro Señor, calme su ansiedad y reduzca el estrés. A través de la Reconciliación, esta Navidad puede ser la mejor Navidad que puedan tener. Si lo hacen, puede ser que su reconozcan que su estrés ha disminuido y que se encuentran menos preocupados. Si lo hacen, puede ser que se den cuenta que hasta pueden amar todavía mejor. Hasta les puede pasar lo que el profeta Isaías dijo en la primer lectura, y encontraran que se les ha dado un don especial a través del Espíritu Santo. Con este espíritu puede ser que se les dé, “Espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de piedad y temor de Dios.”

No tengan miedo de este Sacramento. Los sacerdotes no recordaran lo que ustedes les hayan dicho, ni tampoco se asustaran de lo que ustedes confiesen. A estas alturas, lo hemos escuchado todo. Ni siquiera tienen que preocuparse de que no saben como confesarse, porque hasta en eso les ayudaremos. Lo único que necesitan hacer es venir y reconciliarse con Dios. No hay nada más grande que puedan hacer para prepararse. ¡Vengan! “Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos esta cerca”.