Homilía del Domingo Treinta y Dos del Tiempo Ordinario
“Yo No Hago mi Fe, Mi Fe Me Hace a Mi”
de Padre William Holtzinger
Nov. 7, 2004


¿Sabían ustedes que hay una diferencia significante en la Biblia Católica y en la Biblia Protestante? Las dos Biblias no tienen el mismo número de libros. La Biblia Católica tiene setenta y tres (73) libros y la Protestante solo tiene sesenta y seis (66). La diferencia se encuentra en el Antiguo Testamento. Las dos tienen el mismo Nuevo Testamento. Como quiera, a mucha gente se le ha enseñado que nosotros le aumentamos esos libros, cuando en realidad, esos libros eran partes de la Biblia por mil quinientos años (1500). Esos libros se los quitaron a la Biblia durante el tiempo de la Reformación Protestante. Algunas personas tratan de decir que esos libros nos son importantes. Pero, eso no es verdad y, hoy se nos presenta una de las tantas razones que hay para negar eso. Hoy escuchamos la lectura de uno de esos libros: Los Macabeos. Nos habla de las grandes pruebas por las que los Judíos pasaban antes de la encarnación de Jesús, cuando ya creían en la resurrección de la carne antes de Jesús viniera. También en este libro nos invita a que oremos por los muertos y, se nos da una creencia más temprana sobre el purgatorio. Sin este libro, hubiéramos perdido mucha historia y teología.

Yo los invito a que lean estos dos libros, Macabeos Uno y, Macabeos Dos en su totalidad. Entonces ustedes tendrán un entendimiento más completo de lo que sufrieron estos hermanos y su madre. Fue por su fe en Dios y su creencia en la resurrección que a ellos les quitaron la vida. Esto es como de película. La rebelión de los Macabeos fue lo que hizo que se empezara a celebrar la fiesta Judía del Hanukkah y, se dice que la película de Mel Gibson es la más enfocada a la fe. La escena fue doscientos años antes de Cristo cuando un rey llamado Antioco quería forzar a los Judíos a que adoraran a dioses falsos. Ellos se negaron a hacerlo y, eso los llevó a causaran la liberación de Jerusalén y el Templo que había sido desconsagrado por la idolatría del rey.

Estas Escrituras nos ofrecen esperanza para aquellos que en verdad defienden su fe. Hay muchos de esos por ahí que son humillados porque muestran una gran pasión por defender al pobre, o luchar por la justicia, o porque están sedientos de paz, o hablan contra la guerra, o se dedican a luchar contra el aborto, Pero, cuando se considera que una persona es celosa de su fe y la defiende, inmediatamente le llamamos fanáticos, terroristas religiosos. Algunas personas hasta los juzgan de locos. Pero, ¿ustedes creen que ser una persona tibia es mejor que eso? De seguro que nunca causaremos ninguna controversia. Pero, Dios no quiere unos seguidores tibios (Rev. 3:16). Y, el tiene unas palabras un poco duras para los que tomamos la fe como una cosa sin importancia y, para los que la tratamos como si fuera algo mágico al limpiarnos de nuestras culpas cada domingo.

Pero, ahí puede que este la respuesta a este problema. Como pueden ver, nuestras acciones no determinan quienes somos y, no importa lo que la sociedad nos diga. La economía de nuestra nación no es quien determina quienes somos. Nuestra grandeza no se la debemos al poder de tener mas o tener menos. Quien determina quienes somos tiene que ver más con lo que creemos. Nuestra fe en Cristo es quien en verdad nos forma. Nuestra fe en Cristo es quien nos convierte en quien verdaderamente somos. Nuestra fe esta en Dios quien nos hizo y, quien nos resucitará en el último día. ¿Estarían ustedes a morir por su fe Católica? ¿Por qué, o por que no?

La fe es la que motivó a todas las personas de las que escuchamos en las Escrituras hoy. Hace algún tiempo, más o menos como veinticinco (25) hombres fueron asesinados cuando un gobierno muy en hostil trató de neutralizar la Iglesia Católica en México. Uno de esos que fueron asesinados fue un mártir sacerdote de mediana edad que se llamaba Cristóbal Magallanes Jara. Otro de ellos era Agustín Caloca Cortes, quien recientemente había sido ordenado. Los soldados del gobierno los arrestaron y les dijeron que en pocos días iban a morir. Comoquiera, los soldados les informaron que ellos podrían escaparse de ser ejecutados si renunciaban a la fe públicamente. En la mañana de la ejecución el sacerdote mas joven miró al escuadrón preparando los rifles. Entonces el empezó a dudar, y pensaba que a lo mejor el no quería morir tan joven. El otro sacerdote le dijo, “Animo, ten valor. Muy pronto estaremos juntos en el cielo”. El día veinticinco (25) de Mayo de 1927, El Padre Cristóbal y el Padre Agustín murieron juntos. También ellos fueron canonizados cuando el papa fue a México en el dos mil (2000). San Cristóbal Magallanes y San Agustín Caloca son santos del nuevo milenio. Necesitamos su ejemplo de valentía y sumisión a la voluntad de Dios. Necesitamos mirar nuestras vidas pensando en la eternidad porque pronto estaremos juntos en el cielo. Esa fue la fe que inspiró a mucha gente a morir en ves de hacer algo que era contrario a lo que ellos creían. No, no somos el resultado de nuestros sueños. Ningún sueño hecho realidad nos puede dar la alegría eterna. En vez de eso, nuestros sueños hecho realidad nos ofrecen satisfacción temporal, placer que con el tiempo se desvanece.

Pero la fe nos dará fortaleza y, nos dará una gran confianza de que no importa que este pasando en el mundo, no importa como esta la economía, o no importa que desastres nos estén pasando porque estamos seguros que nuestro Dios está en control y, nos va a liberar de todo mal. Así que, oren para que una ves más se derrame la fe en nosotros para podamos tener una esperanza y una alegría renovada. Recuerden que eso no es todo. El cielo nos espera. La resurrección de nuestros cuerpos en verdad pasará. El Dios que murio por la humanidad al principio del siglo es el mismo Dios quien hoy nos llama a vivir por el.

Ahora, yo los invito a que miren un video que hice esperando que les de una buena inspiración. (Watch video, “Martyrs Creed).