Homilía
del Domingo 23 del Tiempo Ordinario, Año C
Pon a Cristo Primero
Padre William Holtzinger
Sep. 5, 2004
Hoy se nos esta recordando de
nuestras limitaciones. La lectura del libro de la Sabiduría nos recuerda que
nunca podremos saber los planes de Dios totalmente. El problema es que de una
manera u otra, todos decimos que hasta cierto punto sabemos cual es la voluntad
de Dios. ¿Recuerdan que la semana pasada, humildad era una cosa por la que
debíamos orar? Así que mientras que yo ofrezco hoy esta homilía, yo les ruego
que tengan paciencia y reflexionen seriamente, al mismo tiempo les pido que
tengan misericordia de mí. Cada ves que un sacerdote da una homilía, el
sacerdote intenta comunicar la voluntad de Dios para nuestras situaciones
presentes. Y, no importa cuanto tratemos, nunca lo haremos completamente. Pero
como quiera, necesitamos tratar.
En el Evangelio, Jesús nos dice que no pongamos nada antes que Dios. Pero no
solo eso, El hasta nos dice, “Si alguno quiere venir a mí y no se abandona a su
padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, e incluso a su
propia persona, no puede ser discípulo mío.” ¿Acaso, no es esto demasiado? ¿Acaso
no les hace esto el querer escuchar más? ¿Acaso esto que dice Jesús no les hace
sentir nada cuando tu reconoces que has sido flojo (a), desidioso (a)? Si lo que
dice Jesús no te hace sentir nada, entonces quiere decir que tu estas perdido
(a), y nada de lo que yo diga te hará cambiar.
Piensen sobre lo que es mas importante para ustedes. (wait) Piensen en su carro,
su ropa, su esposo (a), sus niños, sus amigos, su trabajo. ¿Qué tan importantes
son todas estas cosas para ustedes? ¿Cuáles son las cosas que ustedes hacen para
asegurarse de tener todas estas cosas? Otra ves, piensen en su país, su equipo
favorito de foot-ball, su programa favorito en la televisión, su amadísimo
esterio, su juguete favorito, su comida favorita! (grin) ¿Qué tan importante son
todas estas cosas para ustedes? ¿Qué tan importante son sus familias? ¿Acaso hay
algo en el mundo que sea más importante que sus familias? Y, ya que estamos
hablando de esto, hablemos también de las cosas que no les gustan. Esas cosas
que hasta algunas veces llegamos a odiar. ¿Haber, que les parece algunas libras
mas en su cintura? ¿Haber, que les parece la adicción con algunas drogas? ¿Haber,
los que tienen problemas con el alcoholismo? ¿Sus problemas maritales,
su salud?
Jesús nos lo pone fácil. Más nos vale que no pongamos nada primero que Dios.
¡Nada! Si vamos a decir que somos discípulos de Cristo, tenemos que poner a
Dios primero. Pero, la realidad es que todos tenemos ídolos en nuestras vidas.
Todos luchamos para no dejar que nuestras propiedades se apoderen de nosotros.
Ahora, piensen en esas cosas que les acabé de mencionar y que son muy
importantes para ustedes.
¿Acaso alguna de esas cosas es mas importante que tu relación con Dios? Piensen
sobre todo el tiempo que le dedican a esas cosas, personas, y compárenlo con el
tiempo que le dedican a Dios. (wait) De una manera u otra, todos tenemos culpa.
En el mundo Mediterráneo de Jesús, la idea de poner cualquier cosa antes que la
familia, era una blasfemia. Sin familia, la existencia de cualquier persona,
estaba en peligro. El trabajo dependía de la familia. El futuro matrimonio
dependía de la familia. Así que, Jesús habla sobre rechazar a la familia porque
eso era algo muy peligroso y muy serio en ese tiempo. Hoy eso sería muy
semejante al pedirles a los papás y los hijos que pongan su propia educación en
la fe como una prioridad, o sea antes que nada. Es un desafío el hacer nuestra
fe la numero uno en nuestras vidas, y yo se que para muchos esto es solo una
idea que atraviesa nuestra mente. Ustedes pensaran que nadie tiene ese problema,
pero yo les aseguro que todos lo pensamos, y muy seguido.
Cada año en este tiempo este conflicto aparece en la familia. Si yo digo, deja
de hacer ese deporte, vende esa cosa que es solo un lujo, o reserva el domingo y
el miércoles para que les des a tus hijos la oportunidad de conocer a Dios, yo
recibiré solo explicaciones de de todos los papás del porque no lo pueden hacer.
“Pero mis niños tienen que practicar el foot-ball, pero ese es el único día que
tenemos libre para pasar juntos, pero ese es el día en que podemos ir a comprar
comida, pero, pero, pero,…no importa que sea, ya sea el juego, el deporte, las
ocupaciones de la casa, pero el caso es que siempre las excusas aparecen cuando
sabemos que ya le debemos el tiempo a Dios.” Es igual que cuando Jesús desafío a
los de su tiempo, ellos también tenían excusas. ¿Qué clase de cosas
necesitamos hacer para que la relación de sus hijos con Dios sea primero que
todas las otras cosas? ¿Hasta donde están ustedes dispuestos a mostrar que su fe
es importante? ¿Cuántas veces están ustedes dispuestos a venir a la Iglesia?
Comparen todas las veces que ustedes van al juego, a la tienda, a llevar a sus
hijos a los deportes, a las tiendas, y a veces ni siquiera eso. Algunas veces
solo se quedan en la casa con los otros tres ídolos, la televisión, el teléfono,
o la música. Pero nuestra fe no ocupa el primer lugar en nuestras vidas, ni el
segundo, ni siquiera el tercero. Si nuestra fe ocupa un lugar puede ser que sea
el séptimo, octavo y algunas veces es el ultimo numero en la lista de nuestras
necesidades. ¿Sorprendente, no creen?
Del punto de vista de los papás, ellos se rascan la cabeza y luego dan una
explicación según conmovedora. Claro que tiene que ser conmovedora, porque ellos
mismo tienen que engañarse o tienen que ponerlo en su mente para creerlo. Pero
la Iglesia no ofrece discusiones o presentaciones de nuestras fe para convencer.”
Puede que nuestros niños digan que es aburrido. Pero aquí es donde esta el
desafío. Y, este desafío en verdad que es bueno. Nuestra fe es vibrante y
esencial, pero hemos aburrido a nuestros jóvenes con nuestra indiferencia, con
nuestro mal comportamiento. Ellos ven que a los grande no les importa aprender
de su fe, que cuando vienen a misa ni siquiera contestan, que no asisten a
ningún otra activad que les ayude a crecer en su fe.
Aquí en San Antonio estamos haciendo todo lo que podemos para atender a los
niños y los jóvenes. ¿Pero, que están haciendo ustedes adultos, están haciendo
lo que a ustedes les corresponde hacer, yo creo que no? También estamos
ofreciendo el Evangelio para los adultos. ¿Qué están haciendo para recibirlo?
Aquí en la Iglesia de San Antonio algunas personas están ofreciendo su talento y
su tiempo invirtiendo en algo personal en la Iglesia. Estamos decidiendo ser
activos y mostrar cuantos nos importan esos que serán nuestro futuro. Puede ser
que ellos algún día si acepten el Espíritu que vive en la Iglesia. Mucha gente
pone sus acciones en las cosas donde ponen su fe. Si ustedes se han estado
preguntando sobre como podrían ayudar, eso empieza aquí. ¿Ustedes vienen a Misa
para ayudar participando, si o no? Esto puede ser muy simple. Sean amables con
las personas que están a un lado de ustedes en la misma banca, tomen el misal y
sigan la misa respondan, oren, pongan atentcion. Sean activos de cuerpo, mente y
espiritu. No se distraigan criticando y viendo como vienen otras perosnas. Yo
les digo que cuando critican o juzgan, no solo matan el Espíritu que vive en
ustedes, si no que también toda la comunidad se frustra.
Para poder ser serios sobre nuestra fe, necesitamos hacer decisiones difíciles.
Necesitamos dejar de hacer algunas cosas. Necesitamos de estar menos cómodos.
Pude que tengamos que liriar con la incomodidad del tráfico y otras cosas más
cuando venimos varias veces a la Iglesia. ¿Esta no es una cruz tan grande que no
puedan cargar, o si? Solamente es gasolina, dinero y tiempo. Esto quiere decir,
volver arreglar nuestras prioridades.
El desafío que Cristo nos da hoy, no es una mala noticia, al contrario, son
buenas noticias. Si ponemos a Cristo primero, entonces aquellas cosas que nos
preocupan tanto y que hacen que nos distraigamos de nuestra fe, desaparecerán.
El sufrimiento por el que ustedes pasarán lo podrán soportar y le encontrán
significado. Cristo dice, “Pues mi yugo es suave y mi carga liviana.” (Mt.
11:30)
Recuerden la primera lectura. Los caminos de Dios, nunca los podremos entender.
Los misterios que deseo expresar, no son para presentarme como un señor. Pero,
cuando ponemos nuestras vidas en orden y ponemos a Cristo primero, nuestras
vidas cambiarán y nunca serán lo mismo que antes