Homilía del Domingo 19 del Tiempo Ordinario, Año C
“Estén Preparados”

Agosto 8 del 2004
De Padre William Holtzinger


Hoy en las Escrituras escuchamos historias y consejos acerca de fe y de estar preparados. Nos preparamos para tantas cosas que no son seguras, pero yo me pregunto si hemos hecho alguna preparación por la única cosa que si es segura. Primero veamos las cosas para las que nos preparamos solo por responsabilidad:

La mayoría de nosotros siempre llevamos en nuestro carro una llanta de refacción en caso que nos ponche una de las del carro. Pagamos seguros, (aseguranzas) en caso de robo o destrucción. Pagamos taxes en caso de que los departamentos de policía e bomberos nos ayuden en casos de emergencias. Las aeromozas nos dan instrucciones antes de que el avión se eleve por si acaso hubiera problemas de aterrizaje. La mayoría de los carros tienen bolsas de aire solo por la responsabilidad de algún accidente. Algunos de nosotros, en cuanto tenemos un tiempecito, nos cepillamos los dientes, nos miramos en el espejo, nos damos una peinadita, antes de que seamos criticados por otros. Hacemos todas estas cosas en preparación de eventos que nos gustaría que nunca pasaran. ¿Pero que pasa con el evento que nuestra fe nos dice con tanta seguridad que pasara?

Jesús nos cuenta la parábola de los sirvientes que estaban esperando a que su patrón llegara. Es una parábola muy difícil de escuchar. El punto más importante es que Jesús regresara. El problema es que muchos de nosotros no estamos haciendo nada sobre eso. Muchas personas hasta dicen que la venida de Cristo no pasara durante sus vidas. Los primeros escritores de la Iglesia le dieron dos sentidos a esta parábola. Uno, que Jesús vendrá en un gran evento desastroso y se llevará con el a los que tuvieron fe. Dos, y que si esto no pasa en durante nuestra vida, con seguridad lo veremos cuando moramos. Así que de cualquier modo, con seguridad, la venida de Jesús es al final y con seguridad.

Pero, ¿Qué estamos haciendo para prepararnos para recibirlo? Así como ven, la preparación que es mas importante no es solamente conocerlo, sino que tener una amistad con el. Algunos de los gran Ateos conocen a Jesús. Tampoco es suficiente decir, “! Bueno, yo al menos boy a la Iglesia ¡” Pero, ¿Saben qué? Eso tampoco es suficiente. Si no tenemos una relación viva con Dios, entonces no estaremos preparados cuando el venga otra ves.

Esto se trata de dedicarle nuestras vidas al que Abraham se confió. Es sobre una fe viva y que palpite. Que no sea una fe en la cual nos sintamos obligados a venir a la Iglesia. Que sea una fe donde decidamos venir a la Iglesia por la simple razón de que es el día de la semana más importante para nosotros. Estar preparados significa arrimarse a los Sacramentos frecuentemente, especialmente a la Reconciliación. (Confesión).

Así que, aquí esta un pequeño examen: ¿Tienes una relación dinámica con Dios? ¿Acaso tú solamente buscas a Dios cuando tienes problemas? ¿Qué signifaca ir a la Iglesia para ti? ¿Bienes a la Iglesia con fe cada semana? ¿O acaso recibes el Sacramento de la Eucaristía solo cuando lo sientes o cuando es más conveniente para ti?

Por todas esas veces que no somos quien deberíamos ser… por todas esas veces en las que no ponemos a Jesús, oremos:

Dios Padre,
Perdóname por todas las veces que no te he reconocido. Perdóname por todas las veces que he pensado que eres un enfado en ves de hacerte el amor de mi vida. Ayúdame a preparar mi corazón para ti. Ven otraves a mi corazón y cambia todas esa áreas que no están dirigidas a ti y a tu voluntad. Cambia mi voluntad para que sea como la tuya. Dame mas fe para vivir como tú quieres que yo viva. Ayúdame, Señor, a mirar con una fe renovada tu verdadera presencia en la celebración de esta Misa…en las Escrituras proclamadas y en la Eucaristía compartida. Gracias, Señor por tu amor. Gracias por escuchar hoy nuestra simple oración. Amén.