Homilía del
Domingo Dieciséis del Tiempo Ordinario, Año C
Verdadera Hospitalidad: Dar y Recibir
de Padre William Holtzinger
18 de Julio de 2004
Hoy estamos dentro de los eventos de
Abran, Sara, Pablo, Marta y Maria. Todas estas cinco personas nos dan ejemplos
sobre la hospitalidad como un ejercicio y regalo espiritual. Examinemos cada una
de las historias para poder entenderlas mejor.
Abran y Sara han sido visitados por tres personas que expresan la divina
presencia (y que Cristianos lo miran como una manifestación del Dios Trinitario).
Sin importar el calor del día, ellos cocinaron un becerro completo para sus
invitados.
San Pablo se regocija en sus sufrimientos. Similar a la de Abran y Sara, su vida
estaba siendo entregada por Dios. Tomen en cuenta que el no dice que es bueno
sufrir nomás por sufrir, sino la causa por la cual se esta sufriendo es la que
le da el valor y significado a su sufrimiento. Sus palabras son la clave para
todos los que sufren en sus vidas.
Finalmente, Marta y Maria encontraron a Dios a través de la visitación de Jesús,
su buen amigo. Marta se ocupa rápido en la cocina para cocinar la comida para
Jesús, y Maria se ocupa rápidamente en escuchar a su invitado. Cada una tiene su
propia parte, pero una se molesta con la otra, una reacción por el cual todos
nosotros hemos sido tentados.
Así que, todas estas personas están demostrando lo que en realidad es la
hospitalidad. En algunas culturas Hispanas, hay un dicho que dice, “Mi casa es
su casa”. Esto refleja los sentimientos de la gente que vivía en Mediterráneo
durante los tiempos Bíblicos. Abran y Sara se olvidan de su propia comodidad y
ofrecen lo mejor a sus invitados. Pablo esta dispuesto a morir por el Evangelio
de Cristo. Marta rápido se pone a preparar comida para Jesús. Pero, Maria nos
parece como si ella no estuviera siendo hospitalaria. .Ella confronta nuestras
sensibilidades al no seguir ninguno de los ejemplos de hospitalidad que los
otros cuatro le han presentado. ¿Oh, si lo hace?
Se dice que es mejor dar que recibir. Somos llamados a dar hasta que duela. Pero,
hospitalidad es mucho más que dar. De seguro, dar y servir, es una manera de no
tener que enfrentar la parte más difícil de la hospitalidad. Esa parte es la
receptividad. Amor verdadero es un intercambio de más de una persona. Las dos
partes necesitamos dar y recibir si en verdad queremos ser amorosos y
hospitalarios. En nuestro orgullo, nos podemos poner a trabajar para que otras
personas lo noten. O puede ser que trabajemos muy duro, pero rechazamos
cualquier buen comentario y eso rechaza al que da el comentario.
Verdadera la hospitalidad, requiere la verdadera humildad. Necesitamos estar
abiertos y hambrientos de escuchar o recibir quien sea que venga a nosotros. La
Misa es un movimiento de dar y recibir. La oración contemplativa es mejor
conocida por receptividad. Pero, todos conocemos la oración como una recitación
solo de nuestras palabras. ¿Cuántas veces ustedes escuchan en ves de hablar y
hablar?
Hoy ejercitamos la verdadera hospitalidad, no solo al dar, pero al gastar
nuestra energía en recibir. Cuanto alguien te de un buen comentario, respóndele
“Gracias,” en ves de decir “Oh, no fue nada”. Hoy la acción de Maria alcanzó el
significado de lo que es la hospitalidad en nuestras Sagradas Escrituras. No
solo sean personas que dan, pero también personas que reciban. Tomen tiempo esta
semana solamente para apreciar la vida que tienen. Cuando ustedes le expresen su
gratitud a Dios, después hagan un espacio para Dios en su corazón para poder
recibir las gracias que Dios les esta regresando. Entonces hoy cuando reciban la
Eucaristía, ustedes pondrán en acción el verdadero significado de la palabra
Eucaristía. Hoy damos y después recibimos. Damos nuestro corazón, el fruto de
nuestro trabajo, y como pago recibimos el regalo mas grande de todos que es la
Presencia de Jesucristo.