Domingo
14 del Tiempo Ordinario, Año C
“Nuestra Misión es ser IN-Dependientes de Cristo”
de Padre William Holtzinger
Julio 4, 2004
Tres Diáconos estaban platicando después de
la misa un domingo cuando el Sacerdote les preguntó, “¿Cuándo ustedes estén es
su ataúd y sus familiares estén llorando por ustedes, que les gustaría a que
ellos digan de ustedes?” El primero dijo, “Me gustaría que ellos dijeran que yo
fui un esposo maravilloso, un gran líder espiritual y un gran hombre de familia.”
El segundo diácono dijo, me gustaría que dijeran que yo fui un maestro
maravilloso y siervo de Dios quien hizo la diferencia en la vida de muchas
personas. El tercer diacono dijo, “Me gustaría que ellos dijeran: ‘¡Miren se
esta moviendo!”’
El Evangelio de hoy nos muestra a Jesús mandando a los setenta y dos (72)
discípulos en verdad diciéndoles que se movieran. Nosotros también
estamos aquí para movernos. Nosotros también somos llamados para ir y
hablarle a todo el mundo de la Buena Nueva. La cosecha es
abundante, así que, ¿Qué estamos esperando? ¿Cuántos de ustedes tienen
jardín o son agricultores profesionales? ( Wait for a show of hands).
Ustedes saben que para que los alimentos crezcan hay muchas cosas que se tienen
que preparar primero. Ya sea plantando, alimentando y luego mucha, pero mucha
paciencia para esperar y esperar a que crezcan las plantas. Como ustedes pueden
ver, hasta ese momento la acción de Dios esta trabajando para que las plantas
crezcan, y después sean cosechadas. El mundo también es igual a eso.
Dios se esta moviendo en los corazones de las personas y simplemente necesitamos
decirles e invitarles. ¿Sabían ustedes que la mayoría que de las personas que se
hacen Católicas es por alguien las ha invitado personalmente o porque alguien ha
modelado su fe con la clase de vida que lleva? Así que, nuestro trabajo es el de
ir e invitar a personas a compartir nuestra fe. Noten que Jesús los instruye
especialmente en no llevar muchas cosas con ellos. Él quiere que ellos entiendan
que no necesitan nada que pueda distraerlos del trabajo que necesitan realizar.
El mundo tiene tantas cosas que nos pueden distraer. Uno de los más grandes es
nuestro propio sentido de independencia.
Muy seguido decimos que no queremos forzar a otras personas a que crean en lo
que nosotros creemos. Queremos respetar el sentido de independencia de otras
personas. Pero los estamos privando de la cosa que les daría la mayor libertad,
una fe en Dios. Y, todavía, si el comunismo hubiera comprobado algo, ha
comprobado que no se pueden forzar ideologías en las personas. Si nos ponemos a
mirar a Cuba, China y lo que era la Unión Soviética, el Cristianismo nunca ha
sido aplastado. Mientras el Comunismo no es Cristiano, estas naciones que
han sido comunistas tienen un gran porcentaje de la población que es creyente.
Cristo no quiso la Buena Nueva solo para él. Ni tampoco nosotros lo queremos
así.
Es nuestra responsabilidad como Cristianos la de evangelizar nuestra sociedad.
Es nuestra responsabilidad el ser balance moral del gobierno. Especialmente en
la política de este tiempo, no podemos abandonar nuestra fe. Aun así, mucha
gente en el nombre de la libertad y la independencia, se han hecho ellos mismo
los árbitros de la verdad y nunca preguntan que es lo que Dios piensa. Esto esta
totalmente sin orden. ¡Si no lo vivimos, entonces no lo creemos! Como Católicos,
necesitamos estar envueltos en el proceso de compartir el plan que Dios tiene
para todos nosotros. Pero muchos creyentes han sido llevados a creer que al
seguir la Iglesia se les acabara la libertad y la independencia.
Recuerden que la Iglesia es la esposa de Cristo y se le ha dado el Espíritu
Santo para que proteja la verdad. La Iglesia existe para Cristo. Y Cristo quiere
que seamos libres. Recuerden la Escritura, “Cristo nos libero para que fuéramos
realmente libres” Gal. 5,1. Y otra ves, “Ustedes, hermanos, fueron llamados para
gozar la libertad; no hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne;
mas bien, háganse esclavos unos de otros.” (Gal. 5,13).
Solo con la vida en el Espíritu podemos ser verdaderamente libres. Podemos
decidir no seguir las enseñanzas de Dios como la Iglesia nos lo enseña, pero
simplemente nuestras vidas no serán completamente libres, ni serán vidas que
proyectan vida.
Una analogía que ayuda es sobre un carro. Hay una etiqueta cerca del tanque de
la gasolina y dice, “Unleaded Gas Only”. Esta etiqueta la puso el hombre que
hizo el carro. Podemos escoger no seguir lo recomendado y ponerle diesel al
carro. ¿Pero que pasara? (Wait for answers). El carro no caminará, o caminara
muy mal. Pero, en el nombre de la libertad decidimos no escuchar a la persona
que si sabia y lo hicimos a nuestra manera. Esto es igual que la sociedad hoy.
Nosotros mismos no hemos hecho los maestros de nuestras decisiones en la forma
en que vivimos y hemos escogido el no escuchar a Cristo. En ves de consultar al
autor de la vida, hemos decidido ponernos en el lugar de nuestro Creador.
Como Católicos necesitamos hacer a Cristo el centro de nuestras vidas. “¿Qué
haría Jesús?” No hace mucho tiempo esto era una etiqueta que se usaba para
ponerse en la defensa del carro. Ahora ya es el tiempo de dejar de hacer la
pregunta y empezar a movernos. Ahora deberíamos de tener otra etiqueta que diga:
“Has lo que Jesús haria.” Ahora mas que nunca nuestra sociedad necesita la
verdad que solo Dios puede dar. Y nosotros somos lo que han sido comisionados
con nuestro bautismo a llevar la Buena Nueva. Si no compartimos nuestra fe,
entonces no es una fe Católica, porque Católico quiere decir universal.
Si nos hacemos a un lado y permitimos que Dios tome el control de nuestras vidas,
vamos a ser igual que la ciudad de Jerusalén, mencionada hoy en el libro de
Isaías. Seremos gente de prosperidad y nuestras vidas van a florecer. Cuando las
tormentas de la vida vengan, nuestras fe en Cristo no mantendrá estables. Vamos
a ser gente de gozo aun que la muerte este cerca. Cuando nos hemos sometido a
Cristo y hemos permitido que nuestra voluntad haya crucificada con Cristo,
entonces en esa muerte seremos verdaderamente libres. Cuando estamos libres de
la esclavitud del pecado, volvemos a Dios en una dependencia total y se nos da
una libertad que el mundo no conoce.
Este fin de semana estamos celebrando nuestra independencia y es un tiempo para
celebrar el regalo de la libertad, pero no hagamos de la independencia y la
libertad un dios. No usemos esa libertad para hacer lo que nos convertirá en
esclavos. Mejor hay que amarnos en verdad y compartir la Buena Nueva activamente
en nuestra fe. Como Católicos celebremos este día de una manera muy expresiva.
Como ustedes pueden ver, con nuestra independencia, podemos en verdad hacer la
decisión de ser “in-dependientes” de Cristo. Eso es cierto, en ves de convertir
a la libertad en nuestro dios, decidamos someternos a la voluntad de Dios quien
nos guiara y nos enseñará el camino a la verdadera libertad. Mis queridos amigos
en Cristo, al ser in-dependientes de Dios seremos verdaderamente libres. ¡Eso si
es algo por lo que vale la pena celebrar!