Homilía para el día de Pentecostés y Día Memorial
de Padre William Holtzinger
Mayo 30, 2004



Este domingo estamos celebrando el nacimiento de la Iglesia en el día de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo. También estamos celebrando el Día Memorial recordando las vidas de aquellos que murieron sirviendo a nuestra nación. Con la venida del Espíritu Santo, Dios respiró su divino aliento en sus Apóstoles y los mandó al servicio para cambiar el mundo. Por todas nuestras dificultades como nación, el Día Memorial nos da una oportunidad de dar gracias por aquellos que también han dado sus vidas en servicio por nuestra nación. Hoy todos podemos sentarnos aquí, gracias a esos eventos.

Primero, venimos a adorar a Jesús por el regalo del Espíritu Santo en nuestras vidas. Sin este evento de Pentecostés los seguidores de Jesús no hubieran tenido suficiente poder ni fortaleza ellos solos. Hoy el Espíritu Santo continua vivo en esta Iglesia. Aquí en San Antonio estamos creciendo en lenguaje y cultura. Y, recordamos el regalo por el los seguidores de Jesús lucharon tanto: Conocimiento de la verdad y fe. Ellos son nuestros héroes en la fe.

También damos gracias por aquellos que dieron su sangre en el servicio de esta nación donde libremente podemos reunirnos y practicar nuestra fe. Nuestra nación tiene es libre, pero la libertad no es libre. Demasiados han muerto en las guerras que han construido esta nación. Les recordamos con honor y definitivamente al regalo de sus vidas a cambio de nuestra libertad.

Como un tributo al regalo de aquellos en nuestra nación que sirvieron y murieron, yo les invito a que de una manera recogida y en oración, veamos veamos el siguiente video mientras que recordamos a aquellos que pagaron el máximo precio por nuestra nación.