Homilía del Sexto Domingo del Año C.
“Los Problemas en la Iglesia No Son Nada Nuevo”

16 de Mayo del 2004
de Padre William Holtzinger



Hoy en las Escrituras escuchamos sobre la primera controversia en la Iglesia: ¿Deberían personas no judías adaptarse a la ley judía? Primero no todos están de acuerdo. Pero en ves de olvidarse del problema, ellos oraron al Espíritu Santo y obedecieron su voz. A esta reunión de la Iglesia desde entonces se le llama el Concilio de Jerusalén. Desde entonces ha habido muchos mas concilios (reuniones) para resolver los problemas de la Iglesia. Él Concilio más reciente se realizó en los años sesentas (60”s) y fue llamado Vaticano Segundo (II). También hubo un Vaticano Primero (I) el cual se realizó muchos más años atrás. En cada una de estas grandes reuniones de la Iglesia, también llamadas Concilios Ecuménicos, representantes Cristianos de todas partes estuvieron presentes. Hasta ahora, un Concilio Ecuménico es la voz con mas autoridad de la iglesia. Ellos demuestran que las dificultades en la Iglesia han estado presentes desde el principio de la Iglesia.

Hoy, en nuestra propia parroquia de San Antonio tenemos muchos problemas. Algunos son pequeños y otros son muy grandes. Pero para que preocuparnos, si como quiera nosotros nos apoyamos en el Espíritu Santo para que nos guíe y nos ayude a resolver los problemas. En esta comunidad hay mucha gente que se rehúsa a recibir la Sagrada Comunión. ¿Por qué? Algunos no lo hacen porque reconocen que están viviendo en situaciones donde el pecado esta dominando sus vidas. Esta situación tiene muchas consecuencias. Por ejemplo, si ustedes son papás, puede que ustedes le estén dando a sus hijos un muy mal ejemplo a seguir. Esto hace la responsabilidad de ser un buen padrino de bautismo, Primera Comunión, y Confirmación más difícil. A mucha gente la Iglesia no le ha dicho esto. Y cuando el tiempo se acerca para estas celebraciones, nosotros los hemos desafiado y algunas personas se han ofendido. Yo quiero disculparme en el nombre de la Iglesia que nunca los enseñó sobre este problema. Cuando la Hermana Juana y yo hemos hablado con personas que tienen esta clase de problemas, nos dicen que ellos nunca sabían que deberían poder recibir los Sacramentos. Pero como les dije, lo siento mucho. Este es un verdadero problema y la Iglesia les ha fallado por no aclararles la situación sobre estos problemas. Por eso, yo tomo responsabilidad por las ofensas que les hayamos causado al ser honestos con ustedes, y aclararles lo que se espera de las personas que dicen que Cristo es el centro de sus vidas. Para que así sean mejores ejemplos para los niños y los jóvenes. Pero, hoy permítanme decirles que ustedes son muy importantes, también el futuro de nuestros niños es muy importante para que solo pretendamos que esto no es un problema. Y hoy, yo les prometo que trabajaremos muy duro para enseñarlos. Pero, la Hermana Juana y yo no lo podemos hacer solos. Ustedes se tienen que enseñar unos a otros. Por favor, pongan mucha atención y escuchen con el corazón.

Muchos de las personas que están aquí en esta misa son parejas que no han estado recibiendo la comunión porque su matrimonio nunca a sido bendecido en la Iglesia. Muchas parejas han estado viviendo así por muchísimos años y no se han casado por la Iglesia. Algunos se han casado solo por el civil, pero no ante Dios en su Iglesia. Muchas de estas parejas piensan que no hay solución para su problema. Pero, esto no es verdad. La Hermana Juana y yo todo el tiempo estamos trabajando con parejas que nunca se han casado por la Iglesia. La Hermana Juana habla con ellos primero sobre que clase de problema tienen y cuales son las opciones para arreglarlo. En muchas ocasiones solo es cuestión de llenar algunos papeles y tener una ceremonia muy simple. Algunos dicen que no tienen dinero para pagar lo de la boda. Pero muchas veces cuando en verdad están interesados en poder recibir a Cristo en la Santa Eucaristía, investigan y se dan cuenta de que una ceremonia simple en la Iglesia no cuesta nada, absolutamente nada, ni un centavo. Algunas parejas siguen diciendo que ellos están esperando porque todavia estan pensando que irán a México para que sus papás puedan estar presentes en boda. Pero la verdad es que la mayoría de estas personas no es cierto que pueden ir a México y pasan años y años, y todavía están sin casarse porque están esperando ir a México, y mientras estos años pasan, ellos continúan sin poder recibir a Cristo en la Sagrada Eucaristía. Mis hermanos y hermanas en Cristo, si esta es la situación en la que algunos de ustedes están viviendo, yo les pido que vengan y busquen la reconciliación con la Iglesia. Hagan una cita con la Sr. Juana dejen que los ayudemos. Cuando yo les pregunto a estas parejas: ¿Qué es lo que sus padres piensan sobre ustedes, sabiendo que viven juntos sin estar casados a la Iglesia? Yo les aseguro que, todos sabemos el sentimiento de deshonra que les causan a sus padres al vivir en esta situación, y por lo consecuente sabríamos muy claramente cual seria la respuesta de ellos a esta pregunta.

Puede ser que ustedes piensen que su problema es imposible de resolver. Pero, si no nos piden ayuda, puede que si sea imposible, porque al no pedir ayuda no lo pueden resolver, y ustedes mismos lo hacen imposible de resolver. Vengan y pidan la bendición de Dios a través de su Iglesia y permitan que les ayudemos. Y después vengan y reciban la Sagrada Comunión. ¡No se alejen! Investiguen cual seria la solución a su problema. Esto solo requiere un poco de esfuerzo. Después que se casen pueden ir a México y celebrar con todos sus parientes el aniversario de su boda.

No se alejen ustedes mismos de Dios cuando en verdad no hay razón para hacerlo. Jesús prometió que nos dejaría su paz en nuestros corazones. Pero esa paz solo la encontramos cuando verdaderamente Jesús esta en nuestro corazón. Reciban la Eucaristía que es Jesús mismo y príncipe de la paz. La Iglesia esta aquí para ayudarles. ¿Pero si no sabemos que clase de ayuda necesitan, como podemos ayudarlos? Oren al Espíritu Santo para que les dé la fortaleza que necesitan y vengan hablen con migo o con la Hermana Juana para ver como podemos ayudarlos.