Homilía del Cuarto Domingo de Cuaresma, Año C.
“El Padre Prodigo y Nosotros”

de Padre Memo Holtzinger
3-21-04



¿Cuantos de nosotros hemos perdido las llaves del carro alguna ves? ¿A poco no sienten pánico cuando no las pueden encontrar? Los que tienen teléfono celular, ¿Cómo se sentían la última ves que lo perdieron y no lo podían encontrar? ¿Acaso no sentía pánico? ¿Cómo se sentirían si perdieran una tarjeta de crédito? En estos tiempos los ladrones de identidad cada día están aumentando. Ustedes jóvenes, ¿Cómo se sentirían si perdieran su bicicleta, o su nintendo, (play station)? Pero, ¿Ustedes papás cómo se sentirían si su hijo no regresara pronto de la escuela, o de la casa del amigo? Preocupación es el sentimiento más común que los papás experimentan muchas veces.

Ahora me voy a ir mas profundo, ¿Cuántos de ustedes han tenido a un familiar envuelto en un accidente? ¿Cuántos de ustedes han tenido un familiar que necesito que lo llevaran de emergencia al hospital? Cuando algo como esto pasa el sentimiento de preocupación es todavía más grande. A ver los papás, pero no levanten la mano, ¿Cuántos de ustedes tienen hijos que ya no practican su fe, o que han renunciado completamente a la familia? A ver, ahora los jóvenes, ¿Cuántas veces han rechazado a sus papás, o les han dicho que los odian? El dolor de esta separación es real y daña a muchas más personas de las que nos imaginamos.

Hoy, Dios les está hablando a todos aquellos que han perdido a un ser querido, o que han perdido algo que era muy importante para ustedes. Hoy Dios nos está dando un ejemplo donde nos revela su voluntad a todos nosotros. Su hijo mas joven rechaza a la familia completa por sus propios deseos, y se aleja de ellos por propia ambición. Pero, su regreso no es lo que mucho piensan que es. Recuerden que él compara la vida que el solo se había creado, con la vida que él tenía antes de abandonar a su familia. Él calcula y planea su regreso y practica muy bien la forma en que le hablara a su padre. Pero el joven no se siente muy arrepentido de lo hizo.

Pero el punto de la parábola no es el hijo perdido, sino que la gran compasión del papá. Un buen padre Judío no esperaría a su hijo. Claro que no, porque lo normal sería que tan rápido como el padre se enterara de que su hijo regresaría, el papá se hubiera asegurado de que su hijo viniera y le rogara por misericordia. Después de todo, su hijo lo deshonró. Seria muy normal que un buen papá judío, por lo mucho, le permitiera a su hijo ser esclavo. Pero el papá no hace nada de esto. Él corre al encuentro de su hijo sin importarle que la gente pensara que él era un tonto. Él encuentra a su hijo, y antes de que el hijo dijera una palabra, el papá le da un gran abrazo y un beso. Claro que ésta historia pudo haber escandalizado a los Fariseos y los Escribas cuando Jesús se las contó. El papá re-incorporó a su hijo como miembro de la familia poniéndole el anillo de la familia y el manto de la dignidad. Esta forma de comportarse del papá seria muy ridícula para los que estaban escuchando a Jesús. El amor del padre era demasiado generoso. Pero, exactamente esto es lo que Jesús nos queria decir de su Padre celestial. La palabra “ prodigo” puede ser definida como excesiva, superabundate y descuidada. Y, mientras su parábola ha sido llamada “el hijo prodigo”, debería ser llamada “el padre prodigo”. Por que el comportamiento del papá esta fuera de la razón. Todos podemos recordar y reconocer que alguna ves hemos tenido la experiencia con personas que nos han rechazado o nos han deshonrado y persona que han perdido el camino descuidadamente. Esa clase de comportamiento es tan vieja como la humanidad. Pero es por el comportamiento del padre que nuestras sensibilidades nos confrontan. El no debió hacer lo que hizo. ¿Qué pasa cuando alguno de nosotros nos damos cuenta de nuestro hijo, o nuestra hija a malgastado el dinero o no respeto la hora del permiso que se le dio para regresar a casa? ¿Seria posible que nosotros buscáramos ser victimas otra ves? Claro que no. Ninguno de nosotros.

Mis hermanos y hermanas en Cristo, es ahí en el padre donde el poder de esta parábola se encuentra. Dios, nuestro padre es un ridículo, amoroso y misericordioso Dios. ¿Están ustedes dispuestos a recibir su perdón y su misericordia? ¿Y si no están dispuestos, qué es lo que los detiene? No permitan que nada se interponga entre ustedes y la gracia que Dios tiene especialmente para ustedes.

Esta semana, el día martes, tenemos otro servicio de reconciliación. Será a las siete (7:00pm) de la tarde y habrá cinco sacerdotes. El servicio será bilingüe. Así que vengan. Sean reconciliados. Permitan que nuestro Prodigo Padre tome sus pecados y se los perdone. Permitan que corra al encuentro y que les dé un beso. Permítanle restaurarlos a la familia de Dios.