Domingo
Séptimo del Tiempo Ordinario, C
Las Demandas Mas Difíciles del Amor: Perdonar a Nuestros Enemigos
de Padre William Holtzinger
February 22, 2004
La película que
salio en 1995, “Hombre Muerto Caminando” muestra la historia de la Hermana Helen
Prejean, una hermana de la comunidad de San José, a un criminal que se llama
Robert Willie y una de sus victimas, Debbie Morris. Willie y un amigo suyo
fueron convictos del crimen de raptar a tres jovencitas. A una la lastimaron y
después la mataron, a la segunda la abusaron sexualmente, y la tercera la
golpearon. El novio de Debbie fue torturado hasta dejarlo paralizado. Por estos
actos de Willie, Debbie sufrió por anos y no pudo perdonar a Willie. Por
dieciocho anos de su vida, Debbie vivió en una angustia muy larga. No hubo un
día en que ella no pensara en el incidente. Estaba llena de odio por cada cosa y
cada persona. Odiaba a su mama por haberla dejado salir esa noche; odiaba a Dios
por dejar que esto pasara; y por cierto odiaba a Willie. La hermana Helen la
empezó a aconsejar y finalmente, después de dieciocho años, Debbie encontró la
fortaleza para perdonar a Willie. Ahora, Debbie esta casada, y tiene dos niños y
le esta yendo muy bien. Ella escribió esto: “Al perdonar a Robert Willie, no
estoy aprobando lo que hizo. Pero sin perdonar a Willie, yo estaba cargando sola
mi dolor y mi vergüenza. La justicia humana no pudo cura. Pero, cuando perdone a
Willie, entonces fue cuando yo sane.
Hoy, hemos oído una frase muy difícil de Jesús. Esto nos confronta en lo que
creemos sobre la justicia humana. Martín Luther King, el líder del Movimiento de
los Derechos Civiles durante los sesentas, nos enseñó algo muy similar cuando
unos fanáticos quemaron su casa. Un grupo de personas muy enojadas se unieron
para vengarse, pero Martín les dijo “Cuando se vive por la ley de ojo por ojo, y
diente por diente, van a dejar la nación sin ojos y dientes.” Entonces él los
reunió para orar por sus opresores. Martín hizo realidad la dignidad que San
Pablo escribió cuando él le llamó a Jesús “Nombre Nuevo”. También, tenemos que
dejar nuestras viejas ideas atrás. Tenemos que convertirnos en gente que siga el
evangelio de Jesús y se transforme en “el hombre nuevo”.
Cuando decidimos vivir como Jesús vivió, no quiere decir que no vamos a ser
lastimados otra ves. Él fue crucificado por amor. Pero no esta diciéndonos que
tenemos que ser victimas de la violencia. Tenemos que amar a otros como a
nosotros mismos. La iglesia nos dice que tenemos un derecho moral de defendernos.
Por ejemplo, cuando volteamos la otra mejilla, no estamos invitando a la gente a
que nos abuse más. Al contrario, estamos haciendo algo para que el abuso no
continué. Cuando renunciamos a dañar a otras personas, estamos haciendo burla de
la violencia; Así, los desarmamos.
Jesús nos desafiá a perdonar, a amar, a voltear la otra mejilla. Estas ideas son
muy grandes para la tolerancia humana. No quiero amar a mis enemigos. Los quiero
destruir. Pero, la ley del amor es más poderosa que la venganza. La venganza
llama venganza. Cuando estamos lastimados y buscamos la venganza o cuando
alimentamos resentimientos en nuestros corazones nos estamos matando a nosotros
mismos. El odio empuja el amor de nuestros corazones cuando odiamos y
alimentamos malos pensamientos sobre otras personas. ¿Qué cosa buena hacen esos
pensamientos por nosotros? No ganamos nada estando llenos de rencor. Por estas
cosas nos condenamos nosotros mismos. Tenemos que dejar de odiar y ser personas
de amor.
Al empezar este tiempo de cuaresma, pasemos tiempo pidiéndole a Dios que nos
ayude a olvidar esos resentimientos y malos sentimientos sobre otras personas.
Si tú lo haces, y si buscas la reconciliación y el perdón, entonces, el amor
puede vivir otra vez. Ama a tus enemigos. Recuerda la lección de la Hermana
Helen: la justicia humana no pudo sanar. Pero, el perdón lo hizo.