Homilía
del Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario
“El Amor no es siempre sobre Ti”
de Padre William Holtzinger
February 1, 2004
Hoy escuchamos uno de los versos más populares de las Escrituras. Muchas veces
se le llama él “Capitulo del Amor” porque muy hermosamente refleja las
cualidades del amor. Yo estoy de acuerdo que es muy bonito y poético. Como
quiera, también es uno de los capítulos más desafiantes del Nuevo Testamento.
Este capitulo confronta las nociones básicas y nuestras creencias sobre el amor.
Si se entrevistara a nuestra comunidad, yo les aseguro que muchos de nosotros
describiríamos el amor como una emoción a la que llamaríamos romance. Además,
usaríamos estas Escrituras de San Pablo como evidencia. Aunque estos versos de
las Escrituras son quitados de nuestra noción popular del amor.
San Pablo describe el amor con bases en cosas muy difíciles. Amar de verdad es
lo más difícil, pero eso es lo más importante que podemos hacer en nuestras
vidas. Noten que la descripción de amor nos desafía en ves de confortarnos.
Piensen sobre esto. Es muy fácil amar a aquellos que piensan como nosotros. Pero
pensemos en aquellos que no nos caen bien y odiamos pasar tiempo con ellos, y
que además no piensan como nosotros. Como Cristianos, necesitamos amar, porque
el amor viene de Dios y es la esencia de quien es Dios. Así que, estamos siendo
desafiados a que no nos consolemos aquí. Permítanme leerles esta sección de las
Escrituras otra ves, pero cambien las palabras sobre la forma en que nos debemos
comportar con aquellas personas que no nos caen bien.
Amor quiere decir que debemos ser pacientes con aquellos que no son pacientes
con nosotros.
Con amor, tú debes ser amable con aquellos que no son amables contigo.
El amor nos invitar a no tener envidia de las cosas que tienen otras personas,
de la habilidad, de la belleza, o de la riqueza.
El amor requiere que seamos humildes, especialmente con los que son arrogantes.
El amor requiere que conozcamos nuestro verdadero lugar en el mundo, y no seamos
exagerados dándonos importancia especialmente con los que exageran y miente
sobre su identidad.
El amor requiere que nos aseguremos de otros sean primero.
Como ustedes ven el amor no es para que lo usemos dentro de nosotros, sino para
que lo demuéstrelos con los que vivimos. Muy seguido empezamos con nosotros
mismos. Hacemos preguntas que se tratan solo de nosotros, somos tan egoístas. ¿Qué
voy hacer con mi vida? Pero muy pocas veces nos preguntamos: ¿Qué es lo correcto
que debo hacer? ¿Cuántas veces le preguntan a Dios que es lo que él quiere que
ustedes hagan con sus vidas?
El amor requiere que otros sean primero, aunque esos otros no lo merezcan.
El amor requiere que controlemos nuestro temperamento y no actuemos enojados,
especialmente cuando la otra persona ya lo perdió y nos empieza a gritar.
El amor requiere que perdonemos a otros y que no recordemos mas los malos
recuerdos. ¿Cuántas veces nos permitimos pensar en esos recuerdos y tan solo de
recordarlas nos volvemos a enojar con la persona que nos lastimo. Eso no es amor.
Esa clase de comportamiento es muy común y destruye todo lo que se encuentra en
el camino, especialmente la dignidad de las personas.
El amor requiere que tengamos compasión, especialmente con los que nos han
lastimado.
Es muy cierto, la venganza no es amor. La venganza es un pecado.
El amor requiere que demos gracias y nos animemos a encontrar la verdad donde
quiera que esta se encuentre, especialmente en aquellos a los que les deseamos
que fracasen y aquellos de quienes pensamos que no merecen el éxito.
El amor requiere y nos da la habilidad de esperar a que las cosas pasen. ¿Cuántas
veces nosotros exigimos que las personas que amamos cambien instantáneamente,
pero que no se nos pida nosotros que cambiemos nada?
El amor requiere que creamos que no importa lo que sea el problema, Dios usará
esa situación para sacar algo bueno, algo más grande que el problema mismo. Esto
quiere decir que podríamos sufrir. Como pueden ver, el amor es más grande que
nuestras necesidades. El amor nos da habilidad de tener esperanza hasta en los
momentos más tristes de nuestras vidas. En la muerte de un ser querido, el amor
nos da la sabiduría y consolación de la misericordia de Dios.
El amor nos da el poder para sobrepasar las injusticias que vienen de las
acciones de otras personas.
Con el amor verdadero, no el amor romántico de las novelas o películas, con el
amor verdadero en nuestros corazones vamos a saber que no importa que cosas
malas nos puedan pasar, Dios nos salvará. Con amor, nuestra fe y nuestra
esperanza encontrará la fortaleza para no caer. Así que salgan de esta Iglesia
hoy y ámen. No será fácil, pero la recompensa es eterna.