Homilía del Tercer Domingo del Tiempo Ordinario
“Lean Su Biblia”
by Fr. William Holtzinger
25 de Enero, 2004
Hoy en la misa tenemos las Escrituras proclamadas en nuestros oídos. Dios inspiró a los hombres de casi dos mil atrás para que escribieran esas cosas que él queria que nosotros escucháramos. En aquel tiempo, ellos escribieron en pieles de animales, o en pedazos de madera, no tenían papel, y no tenían computadoras. Para aquellos que no podían leer, las Escrituras, la Palabra de Dios, tenían que memorizarlas. La
gente se contaba las historias unos a otros. Mas tarde estas historias fueron escritas por las generaciones futuras. Así que, las Escrituras eran algo que la gente consideraba de alta estima y de alto valor. Las Escrituras no estaban guardadas en libros como las tenemos ahora. Ellos usaban pergaminos como este (show an exanple of a scroll). Esta reproducción del libro del profeta Isaías es mucho más pequeño que el original junto con su envase.
Hoy, mucha gente puede leer, y mucha gente tiene Biblia. ¿Pero, que tan seguido la leemos? En sus corazones contesten esta pregunta: ¿Cuándo fue la ultima ves que leí la Biblia? Mi idea es que muchos de nosotros la leemos frecuentemente. Como quiera, les apuesto a que muchos mas de nosotros no la hemos leído desde hace mucho tiempo. Las razones son muchas. Yo me pregunto si es porque pensamos que no es importante para nuestras vidas. Ezra el sacerdote, leía las Escrituras a la gente y ellos la escuchaban con tanta emoción. Era tan grande el asombro que ese evento se escribió en el libro del profeta Nehemías, en nuestra primer lectura.
Escuchamos en el Salmo Responsorial que las palabras de Dios son Espíritu y Vida. Pero otra vez, me imagino que muchos de nosotros batallamos mucho al permitir que la palabra de Dios entre en nuestros corazones. Todos estamos tan ocupados buscando respuestas para los problemas de nuestras vidas. Todos queremos saber que es lo que Dios esta haciendo, y que es lo él quiere. Una gran manera de saber esto es leyendo las Escrituras, es leyendo la Biblia. San Jerónimo dijo una ves, “Estar ignorante de las Escrituras, es estar ignorante de Cristo”. Y como Católicos, necesitamos conocer a Cristo de una manera personal. Hacemos eso cuando celebramos la Misa y recibimos la Comunión. Pero, también recibimos a Cristo en la proclamación de las Escrituras. Cuando el lector lee las Escrituras, Cristo mismo nos esta hablando a través del lector para que ustedes escuchen su vos en sus corazones. Esta Biblia, estas Escrituras, esta Palabra de Dios puede darles entendimiento sobre la vida de Jesús. Este entendimiento viene del Espíritu Santo y puede cambiar sus vidas. Las Escrituras pueden ayudarles a entender qué es lo que Dios esta haciendo en sus vidas.
Jesús leía las Escrituras muy frecuentemente. Escuchamos una de esas ocasiones en el Evangelio. ¿Para que vino Jesús? Las Escrituras nos dan la respuesta: para liberarnos de la esclavitud del pecado, para traernos la buena nueva a los pobres, para que los ciegos recobraran la vista, y mucho, mucho más.
¿Cuántos de ustedes tienen una Biblia en su casa? (Wait for hands to be raised). Si alguien no tiene, busquen o pidan a sus familiares que les regalen una, o ustedes pueden comprarla, no son muy caras. Cuando la lean, no empiecen por el libro del Génesis. Empiecen con el libro de San Mateo en el Nuevo Testamento y continúen con los Evangelios. Y luego con los libros que se les siguen. Cuando terminen los libros del Nuevo Testamento, entonces pueden empezar el Antiguo Testamento. Antes de que empiecen a leer, oren a Dios para el que él les hable directamente en su corazón. El Espíritu de Dios esta vivo. Leyendo las Escrituras, ustedes obtendrán sabiduría y abrirán su corazón. Lean las Escrituras todos los días. Si ustedes las leen todos los días, después de un año, yo les garantizo que ustedes cambiaran. Y eso mis hermanos y hermanas definitivamente son muy Bunas Nuevas.