“Siendo Buenos
Administradores de Nuestros Talentos ”
18 de Enero del
2004
de William Holtzinger
En las lecturas de hoy escuchamos sobre el profeta que no guardara silencio. Ese
es el trabajo de un profeta: no quedarse callado, si no que debe proclamar la
Palabra de Dios. Isaías nos cuenta que la gente de Dios, aunque se sentía
desolada y muy triste sería la delicia del corazón de Dios. A nosotros nos dice
San Pablo que ésta fecundidad se expresara sola con talentos que vendrán del
Espíritu Santo. Y finalmente se nos ha dado la oportunidad de dar una miradita a
Maria y José y como se relacionaban el uno con el otro. Vemos como Maria tiene
un lugar especial en la vida de Jesús y como él expresa su propia divinidad. Hoy
a través de las Escrituras se nos pide que reflexionemos en el uso que le damos
a nuestros regalos que se nos han dado. En otras palabras, ¿Qué estamos haciendo
para cuidar las cosas que se nos han dado en nuestras vidas? Importa mucho lo
que estemos haciendo con lo que se ha encomendado a nuestro cuidado. Se nos ha
llamado la atención en muchas partes de las Sagradas Escrituras para que hagamos
buen uso de nuestras vidas. Así que, hoy yo soy su profeta. He decidido no
callarme, si no que contaré la Buena Nueva la cual es grandiosa, pero también
muy difícil de escuchar. Por favor, préstenme su atención y reflexionen estas
cosas en su corazón.
Hace algunas semanas les pregunte que levantaran la mano si estaban envueltos en
algún ministerio en particular, así como lector o ministro de eucaristía. Puede
que ustedes recuerden la respuesta. Cuando yo pregunte quien estaba envuelto en
cada ministerio, las mismas veinte manos fueron levantadas. Ese día estaban aquí
presentes casi trescientas personas en la Misa. Así que, si mis matemáticas
están correctas, eso quiere decir que el 6% (el seis por ciento) de nuestra
comunidad esta tratando de servir aquí para todos. Mis hermanos y hermanas en
Cristo, eso no es poco común, pero es un muy mal comentario sobre el
envolvimiento de nuestra comunidad aquí reunida.
A todos se nos han dado talentos. Dios esta llamando a cada uno de nosotros a
usarlos para la gloria de él. Yo estoy seguro de que muchos de los que no
levantaron la mano ofrecen sus talentos de otra manera diferente. Y, eso es muy
bueno. Gracias por tomar su fe Cristiana seriamente y hacerla presente en el
mundo. Esa es parte de suresponsabilidad como Cristianos que son. Como quiera,
aquí en esta su casa, aquí en San Antonio, tenemos problemas para responder a
todas las necesidades. A lo mejor se acuerdan que Marcelo Vargas y Sirter Juana
iban a informar al consejo pastoral sobre las necesidades que tiene la oblación
Hispana. Quiero darle las gracias a Marcelo y a Sr. Juana por su envolvimiento
en esa junta. Por lo que ellos reportaron, se decidió unánimemente que
necesitamos hacer esfuerzos para incrementar los servicios a la población
Hispana. Esto es muy importante. Quiero que todos ustedes escuchen esto muy
claramente. Es el deseo de los representantes de esta parroquia, los cuales son
en su mayoría Anglos, recomendarme a mí que el Ministerio Hispano crezca en el
año que viene, empezando en Julio. Con esa recomendación, a nuestro consejo
dministrativo se le pedirá que empiece el trabajo para reunir fondos para tener
un ministerio Hispano de tiempo completo aquí en San Antonio. ¡De seguro estas
son buenas noticias!
Pero, recuerden que la comunidad de la que estamos hablando no esta envuelta en
su propio futuro. El 6% (seis por ciento) no es suficiente. Hoy quiero que todos
pensemos en cuanto le damos a la Iglesia que nos sirve. ¿Le estas dando algo de
tu tiempo a la Iglesia? ¿Le estas dando alguno de tus talentos, o de tus valores?
Maria, la madre de Jesús, Nuestra Señora de Guadalupe, es nuestra abogada.
Recuerden su ejemplo en las Sagradas Escrituras. Ella no estaba sentada
esperando a que Jesús encontrara el momento en el que el se sintiera a gusto
para poder empezar su ministerio. Ella lo empujó pidiéndole de una manera amable
que no esperara, si no que se diera prisa porque la necesidad ya estaba enfrente
de ellos. Era ese momento, no para mañana. Esto, mis amigos en Cristo, es una
manera muy peligrosa de pensar. Pero, a lo mejor nadie los ha ayudado a entender.
A lo mejor nadie los a retado a que se pongan a trabajar y le ofrezcan a Dios
sus talentos. Así que hoy, solamente voy a hacer eso. ¿En que están dispuestos a
participar? Es imposible que esta comunidad sea servida como debe ser si el 94%
(noventa y cuatro por ciento) de nosotros aquí estamos esperando que el 6% (seis
por ciento) haga todo por nosotros. Las expectaciones que tenemos es que Sr.
Juana nos apoye en diferentes áreas de nuestras vidas, pero con el tiempo tan
limitado que tiene y con la poca ayuda que hay, es imposible que todos nuestras
necesidades sean resueltas. Así que, yo les pido hoy que consideren el hacer un
compromiso, a que dediquen algo de su tiempo, algunos de sus talentos, y algo de
su dinero para esta parroquia, San Antonio puede que así les podamos servir
mejor. Y así mismo, ustedes se puedan ayudar unos a otros a través de SU Iglesia.
La comunidad Hispana, ustedes, tienen tanto que ofrecerle a la Iglesia aquí en
San Antonio. El regalo de su fe y su cultura son el futuro de la Iglesia en
Estados Unidos. ¡Hemos escuchado ya que el 60% (sesenta por ciento) de la
Iglesia habla Español! Ustedes traen valores que nosotros los Anglos hemos
olvidado, o que han sido usados para perjudicar la fe. ¿Será que ustedes tienen
el secreto para construir y ser la Iglesia de este milenio? Yo creo que esto es
verdad. Ustedes son necesitados. Y lo que es más importante, ustedes son amados
por Dios, quien les ha dado talentos, y valores, los cuales son para ser
compartidos para construir el Cuerpo de Cristo. Gracias por su amabilidad que
ustedes me han demostrado a mí como su sacerdote. Gracias por su paciencia con
mis limitaciones para serviles. Con
humildad, yo me presento hoy como su profeta para contarles las bunas nuevas.
Como quiera, son buenas nuevas que vienen con un precio. Yo no lo puedo hacer
solo. Sr. Juana no lo puede hacer sola. Necesitamos que más de ustedes oren y
consideren como pueden ayudarnos a ser más efectivos para ustedes. Este camino
en el que todos estamos caminado juntos, es difícil. Pero si se puede, si cada
uno de nosotros, y todos juntos, damos un poquito. Que Dios los bendiga. Que
Dios los inspire. Y que Dios los ayude a reconocer sus talentos y regalos y los
usen por
el Reino de Dios. Amén.