Homilia: Epifanía Año C:
“¿Somos Buenos Administradores?”

4-1-04
de Padre William Holtzinger

 

Hoy escuchamos como los Tres Reyes Magos vinieron a ver al nov Dios. Para nosotros los Reyes Magos pueden servir como un buen ejemplo en como ser buenos administradores Cristianos. ¿Qué quiere decir la palabra administrador? Simplemente quiere decir: cuidar muy bien de las cosas que se nos han dado para vivir. Escuchamos el significado de esta palabra en la lectura de la carta de San Pablo a los Efesios. A él se le había dado el trabajo de ser un buen administrador de la Buna Nueva, la cual, no se había conocido antes. Esa Buena Nueva era que la Salvación había llegado para aquellas personas a las que se les creía perdidas como lo eran personas no Judías. San Pablo pasó su vida compartiendo con esas personas y cuidando de ellas. Él pasó su vida compartiendo la Buena Nueva con ellos. Todos estamos siendo llamados a ser buenos administradores cuidando lo que se nos ha dado para vivir. Y todos compartimos la misma responsabilidad con San Pablo.

Los Reyes Magos eran buenos administradores. Tan rápido como se enteraron de que el Rey de los Judíos había nacido, cuidadosamente prepararon su viaje asegurándose que no les fueran a robar los regalos que le llevaban al rey, y que no fueran a poner sus propias vidas en peligro. Sabemos esto porque ellos empezaron su viaje por un camino diferente y más seguro.

Ser un buen administrador es una manera en la que damos gracias a Dios y le mostramos nuestra gratitud por todo lo que se nos ha dado. ¿Qué cosas tienes que Dios te ha dado a ti? ¿Los compartes o eres un usurero? Una de esas acciones es mostrar la fe, y la otra es mostrar que no se tiene fe.

Todos estamos llamados a ser buenos administradores. Otra ves las Escrituras nos muestran una idea de cómo hacer esto. Los reyes dejaron sus territorios, donde todo les era conocido, para ir a un lugar desconocido. Muchos de ustedes hoy están aquí por que alguno de su familia dejó su tierra para tener una mejor vida, o hasta muchos de ustedes la dejaron para venir aquí y tener una vida mejor. Pero ustedes tuvieron que arriesgarse mucho. Mis antepasados tuvieron que hacer lo mismo. Pero ahora que ya estamos aquí, me pregunto si muchos de nosotros nos hemos convertido en personas flojas, usureras, y poco apreciativas. Dios merece lo mejor de nuestra gratitud. Dios es el creador de todo. Sin Dios no podríamos estar aquí.

La Iglesia nos llama a que seamos buenos administradores. A todos se nos han dado muchos regalos: tiempo, talentos, y tesoros. Algunas personas dan con un corazón muy generoso. Otros dan pero de una manera renegona. Esas son personas se enojan cuando su parroquia les pide cualquier cosa. Yo me pregunto, ¿Cómo reaccionarían estas personas si no fuera la Iglesia quien les pidiera, pero Jesús mismo? ¿Qué comparten ustedes con los que se encuentran alrededor de ustedes? ¿Qué comparten con su parroquia? Nuestros ministerios están en necesidad de su ayuda. Yo sé que la hermana Juana trabaja mucho y muy duro. Lo que le pedimos es mucho. ¿Pero que hemos hecho para hacerle la carga más liviana? ¿Se hicieron voluntarios para ayudar con los ministerios durante el año pasado? ¿Tienes un talento especial que nos pudiera ayudar aquí en San Antonio? Muchos de ustedes lo tienen. Algunos de ustedes dan tanto a la Iglesia que yo me siento muy chiquito ante ustedes; ustedes me desafían a ser mejor sacerdote. Gracias por todo lo que ustedes hacen por su parroquia San Antonio. Gracias, muchas gracias. Gracias a todos ustedes en el grupo de música. Gracias a todos los que ayudan con la educación religiosa, con el catecismo para nuestros niños. Gracias a todos los que ayudan con el grupo de matrimonios. Gracias a todos los lectores, Ministros de Eucaristía y de hospitalidad. Gracias a los que se encargan de recoger la colecta, recoger libros y mantener este lugar como lo que es, una casa de oración.

Pero hay un grupo de personas que están siendo llamadas por Dios y todavía no han respondido al llamado. ¿Eres tú una de esas personas? ¿Té esta llamando Dios a que ayudes? Puede que digas que tu no tienes ningún talento. Eso es simplemente una señal de que no reconoces los regalos que Dios te ha dado. Pero Dios no dejó a ninguno de nosotros sin talentos. Así que, si tu no puedes cantar, a lo mejor tu puedes leer, pero si no puedes leer, a lo mejor puedes ser ministro de Eucaristía, pero si no puedes ser Ministros de Eucaristía, a lo mejor puedes ayudar en otra cosa. Hay tantas cosas en las que podemos ayudar.

Cuando se nos habla de finanzas todos lo odiamos, especialmente cuando gente nos pide dinero. Estoy cansado de recibir el correo, especialmente cuando este solo se trata de gente que solo pide dinero. Yo no puedo hacer tanto. Pero no importa, a todos se nos pide que ayudemos a nuestras parroquias con dinero. Cuando ustedes compran un carro, muchos de ustedes piden un préstamo para comprar el carro. Por nuestras casas, pagamos la renta, o el pago mensual, si estamos comprando la casa. Esto es importante. También así es nuestra fe. Lo que le damos a Dios es lo más importante. Bueno, ésta es la casa de Dios. San Antonio es la casa que ustedes le tienen a Dios. ¿Ustedes le ayudan a su parroquia San Antonio con las finanzas? Pero Dios no pone el dinero que ustedes dan en su billetera, El ha llamado a la comunidad de San Antonio a que haga su trabajo. Y ese trabajo requiere dinero. Yo los invito a que consideren seriamente como pueden ayudar a su parroquia. Muy seguido, esa es la cosa que consideramos al ultimo. Recuerden que somos una Iglesia Sacramental. La manera en que nos comportamos, refleja nuestras creencias. Así que, cuando a la Iglesia es la ultima a quien le damos, o le damos lo que nos sobra, o algunas veces ni siquiera le damos nada, ¿Qué dice esto sobre nuestra fe en Dios? ¿Cómo sería si en ves de ésto, le damos a Dios nuestros primeros pensamientos, nuestros primeros momentos de nuestro tiempo, o nuestros mejores talentos? Todos sabemos que necesitamos darle lo mejor que tenemos a Dios. Pero, ¿Hacemos esto con las finanzas, también? Nuestra habilidad para dar lo primero y lo mejor a Dios en todas las cosas, es una señal de nuestra fe.

Ser un buen administrador es una reflexión de los tres reyes. Gracias a todos ustedes los que le han dado a San Antonio durante el año pasado tiempo, talento, y tesoros, en verdad han sido muy apreciados. Pero, si mis palabras los hacen sentir un poquito enojados y incómodos, Dios siempre es bueno y les da otra oportunidad para que muestren su amor y su fe. Que Dios los bendiga a todos. Gracias por haberme dado un año maravilloso. Este año que viene tendrá muchas dificultades. Y nos pasará como les pasó a los Reyes Magos. Habrá dudas y problemas. Pero, si tenemos fe, Dios también nos será fiel.